¿Adherise o no adherirse? ¡Esa es la cuestión!

Adherirse o no adherirse, ¡Esa es la cuestión!

Luego de conversar con varios colegas en el libre ejercicio, docentes universitarios, funcionarios y hasta con jueces, he decidido dedicar unas cuantas líneas al recurso de adhesión tal como lo trata el COGEP. Sobre todo por cuanto he podido notar en varias ocasiones que cuando me ha tocado apelar de resoluciones expedidas en audiencias, el defensor de la contraparte suele adherirse, situación que me ha llamado la atención, y que al menos para mi criterio, en esos juicios resultaba más conveniente para el otro litigante el presentar apelación de la sentencia.

De la consulta en línea al Diccionario de la Real Academia Española se aprecia que la tercera acepción de la palabra “adherir” es “Sumarse o manifestar apoyo a una doctrina, declaración, opinión, etc.”. Dicho de otra forma, quien se adhiere a algo, está de acuerdo con lo que está diciendo o argumentando otra persona. De tal manera que, usando un simple ejercicio lógico, si en un proceso nos adherimos a la apelación de otro litigante, le estamos diciendo al Juez que nos estamos sumando a su apelación y además, a los motivos por los cuales el otro litigante ha presentado este recurso vertical.

Más de una vez he escuchado que es conveniente adherirse a la apelación de la contraparte “para no quedarse afuera del recurso de casación”, “para poder interponer casación” o, “quien no se adhirió no puede presentar casación”, o cualquier otra formulación similar, ya que existe al parecer, enraizada en la mente de los abogados que litigan, desde la época del Código de Procedimiento Civil (CPC), la idea de que si no se ha apelado o presentado adhesión a la apelación de la sentencia de primera instancia, nos veremos sin la posibilidad de deducir el recurso extraordinario de casación.

¿Es esta afirmación correcta al cien por ciento? En mi criterio no, es más, me atrevo a decir que nunca lo fue, ni siquiera en aquellos procesos normados por el CPC.  Veamos:

El Art. 277 del COGEP, que trata sobre el recurso de casación señala:

“Art. 277.- Legitimación para interponer el recurso. El recurso solo podrá interponerse por la parte que haya recibido agravio en la sentencia o auto. No podrá interponer el recurso quien no apeló de la sentencia o auto expedido en primera instancia ni se adhirió a la apelación de la contraparte, cuando la resolución de la o del superior haya sido totalmente confirmatoria de aquella.

En ningún caso cabe la adhesión al recurso de casación deducido por otro.”.

Vamos a desmenuzar con un ejemplo este artículo en lo que tiene que ver con la casación de una sentencia:

  • Tenemos una sentencia que fue apelada y por efecto de esto, se eleva la discusión ante la correspondiente Sala.
  • La apelación solo ha sido presentada por el demandante, mientras que el demandado ni siquiera se adhirió a la apelación. El abogado del demandado no apeló ya que la sentencia le favorece sin matices a su cliente.
  • La sentencia de segunda instancia confirmó en todas sus partes la expedida por el Juez de primer nivel.
  • En este escenario, quien puede presentar casación es tal solo el demandante, ya que fue quien apeló de la sentencia de primera instancia que no le fue favorable (recibió “agravio”) y, al ser esta resolución confirmada en todas sus partes por la sentencia de segunda instancia, el único agraviado sigue siendo el demandante, por lo que deberá preparar la casación si desea revertir el fallo.
  • El demandado, al no haber recibido agravio en ninguna de las sentencias –por ende no presentó apelación, ni adhesión-, no le interesa presentar casación, en otras palabras: no puede (ni debería) presentar casación.

Ahora, veamos otra posibilidad dentro del mismo artículo:

  • Tenemos una sentencia que fue apelada y por efecto de esto, se eleva la discusión ante la correspondiente Sala.
  • El demandado ni siquiera se adhirió a la apelación ya que la sentencia le favorece en todo a su cliente.
  • En segunda instancia, la sentencia fue modificada. Supongamos que estamos en un juicio laboral que ante el Juez ad-quo se negó en su totalidad la demanda, mientras que en segunda instancia se dispuso el pago de ciertos valores, aunque no todos los pedidos por el demandante.
  • La sentencia entonces ha cambiado, el fallo de primera instancia no ha sido totalmente confirmado por la Sala.
  • En este escenario entonces, el abogado del accionado a pesar de haber presentado apelación, ni haberse adherido a la apelación del actor, no tendrá ningún problema en presentar la casación.
  • Por ello, tanto el demandado como el demandante podrán interponer casación.

Entonces se concluye que el hecho de no adherirse a la apelación en primera instancia, no significa de manera obligada, que no podrá presentarse casación. La norma tiene su lógica ya que si una parte no impugnó la sentencia de primera instancia mediante algún recurso vertical, ¿para qué quiere presentar casación si la sentencia de segundo nivel mantuvo el fallo que no le causa ningún agravio?

Hay otro detalle importante con la adhesión, lo cual lo aprendí con una experiencia personal en mi primer juicio del COGEP. En un juicio laboral de una cuantía no muy elevada (unos seis mil dólares aproximadamente), el Juez dispuso el pago de más o menos dos mil quinientos dólares, puesto que –entre otras cosas- logré acreditar que en la liquidación se había descontado el valor por varios días de ausencia que tuvo el trabajador. El abogado del actor sostenía que ese descuento no estaba justificado ya que afirmaba que sí había acudido a su puesto de trabajo, a pesar de las pruebas documentales en contrario (eso ya es otra historia). Lo cierto que es que luego del fallo, presenté mi apelación de manera verbal y el abogado contrario se adhirió a mi apelación. Cuando nos tocó el turno en la audiencia de segunda instancia, el abogado del actor empezó a tocar el tema del descuento por la ausencia, alegando que no había pruebas de estas faltas; a lo que ni corto ni perezoso, de manera cortés hice notar a la Sala que esa parte del fallo estaba en firme, ya que tan solo yo había apelado del fallo, mientras que la contraparte se había adherido. Sin perjuicio de mi postura, los miembros de la Sala habían leído el expediente y casi al mismo tiempo que estaba exponiendo esta idea, le dijeron al abogado contrario que al no haber apelado él de la sentencia, se entendía que ese parte del fallo que pretendía impugnar, estaba ejecutoriado, por lo que en la audiencia no se trataría este tema.

No hay que olvidar que el Art. 263 del COGEP es claro en indicar que la falta de adhesión no impide la intervención y sustanciación de la instancia. Por ello, el hecho de que una parte no haya apelado ni se haya adherido a la apelación de su contrario, no le impide acudir a la audiencia de segunda instancia para hacer valer sus argumentos.

Entonces, ¿sirve para algo la adhesión? Pues si, en específico en los casos en que hay litisconsorcio ya sea pasivo o activo. Veamos otra vez:

  • Estamos un juicio en el que se ha demandado a dos empresas, llamadas “Wayne Enterprises” y “LexCorp”.
  • En primera instancia se ordena a ambos accionados que paguen una fuerte cantidad de dinero.
  • El abogado de Wayne Enterprises presenta apelación, mientras que el abogado de Lexcorp se adhiere a esta apelación.
  • Tiene todo el sentido del mundo que el abogado de LexCorp se adhiera (es decir, se sume) a la apelación de Wayne Enterprises, ya que han compartido la misma suerte en el fallo, ambos han recibido agravio.
  • Cambiando un poco el ejemplo, si en este juicio se niega la demanda y el actor apela, no tiene en verdad ningún propósito que los abogados de Wayne y Lexcorp se adhieran (o se sumen) a esta apelación, ya que no han recibido ningún agravio.

Por ello, a manera de conclusiones, pongo a su consideración estas ideas:

  • Si la sentencia no te favorece, no esperes a ver qué dice otro abogado en la sala, es mejor que apeles.
  • Si la contraparte ha apelado del fallo el cual tampoco favorece a los intereses de tu defendido, no tienes que adherirte, tienes que apelar.
  • La adhesión es útil cuando eres codemandado o codemandante y tu par ha presentado apelación.
  • Si la sentencia de primera instancia es totalmente favorable a tus intereses, no hace falta que apeles o te adhieras. Si en segunda instancia algo cambia de esta sentencia, no hay impedimento para plantear casación.

Como me parece divertido y para darle un toque diferente, lo voy a poner estas ideas tal como lo haría Yoda:

  • Apelar debes, no adherirte, si sentencia no favorecerte.
  • Si en litisconsorcio estar, servirte la adhesión puede.
  • Casación puedes presentar, así adhesión no hayas presentado, siempre que Jueces sentencia de primera instancia hayan cambiado.

Acompaño un diagrama explicativo que hice sobre este tema. Espero todo esto les sea productivo.

Gracias por la visita.

 

 

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3 respuestas a “¿Adherise o no adherirse? ¡Esa es la cuestión!

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