Decálogo para ser un buen estudiante de derecho. Por un estudiante de derecho.

José Alfonzo León es un joven estudiante del derecho, a quien auguro un gran futuro por su notoria dedicación. Hace unas semanas me pidió que revise un texto que él escribió (basado en una conferencia del doctor Miguel Carbonell), en la que se dan consejos sobre cómo sacar el mejor provecho sobre el aprendizaje jurídico, titulada “Decálogo para ser un buen estudiante de derecho”.

Luego de revisar el texto y pasárselo con mis comentarios, José me preguntó si lo podía publicar en mi blog. Luego de negociar una tarifa justa por el espacio (mentira), este artículo al fin será dado a conocer, por lo que sin más demora, pongo a consideración de ustedes amables lectores este esfuerzo de José.

DECÁLOGO PARA SER UN BUEN ESTUDIANTE DE DERECHO


El reto de un estudiante de derecho durante su vida universitaria está marcado por la complejidad de intentar abarcar a lo largo de ella, distintas materias que tendrán una mayor o menor dificultad técnica que dependerá de varios aspectos, entre ellos: la amplitud de las instituciones jurídicas o regulaciones que tenga esa rama del derecho, la capacidad para sintetizar y enseñar del docente, el interés del estudiante en aprender de esa rama en específico.

Lo anterior se justifica porque el Derecho es interdisciplinario y como tal se encuentra seccionado en varias ramas que en cierto punto parecerían repelerse, esto en miras de cubrir las distintas necesidades que una sociedad requiere. Es así por ejemplo, que el derecho civil y penal se pueden mostrar en gran medida incompatibles pero cumplen una misma finalidad, que es la de satisfacer necesidades, con la diferencia -a muy amplios rasgos-que la primera lo hace dentro de la esfera de lo privado y la segunda de lo público. Este reto también encuentra su justificación en la responsabilidad académica de las universidades de entregar a la sociedad un profesional dotado con los conocimientos necesarios para satisfacer las dudas que presente el cliente.

Este artículo está basado en la conferencia impartida por el Dr. Miguel Carbonell quién es abogado, conferencista y autor de varios libros y ensayos académicos, que deja valiosas enseñanzas a quienes emprendemos ese profundo y vertiginoso viaje a lo largo de aquel gran océano llamado Derecho. A continuación un resumen de los diez puntos más importantes mencionados en dicha conferencia:

1.- Aprender de forma activa

No hay que ser conformista con los conocimientos impartidos por los docentes. Ningún profesor puede impartir la totalidad de una materia por más sistemático que este sea, la práctica demuestra que un problema jurídico puede envolver infinitas posibilidades para ser resuelto.

Una respuesta común y mediocre de los estudiantes de derecho es reservarse solo los conocimientos impartidos en las aulas de clase, el estudio continuo es importante. Recordemos que el derecho avanza y el contenido de nuestros apuntes -muchas veces nuestra única fuente de consulta- pudo desactualizarse mientras nuestras ganas de aprender se mantuvieron estancadas en el tiempo. Entonces, un primer consejo es aprender de forma activa y actualizarse constantemente.

Hoy en tiempos de pandemia hay muchos conversatorios o seminarios de acceso gratuito presentándose como una buena oportunidad para seguir aprendiendo.

2.- Manejo adecuado del tiempo

Como bien lo menciona el Dr. Miguel Carbonell ser estudiante no significa estar inscrito en una universidad o tener un documento que nos acredite como tal. Somos estudiantes porque nuestra principal obligación y prioridad es precisamente esa, estudiar. Los estudiantes caemos en el error común de despreciar material de lectura como artículos académicos o sentencias que el docente ha preparado como parte de su clase.

Excusas como “son muchas páginas para leer” o “no tengo tiempo porque trabajo y tengo más materias” se escucharán de forma recurrente en los pasillos de la universidad. Debemos cambiar ese chip que ya es parte del ADN latinoamericano.

En términos comparativos las más prestigiosas escuelas de derecho del mundo son las estadounidenses y esto no solo por la calidad docente, sino por la calidad y dedicación de los estudiantes. Las clases se preparan con el estudiante, quienes no tienen reparo en estudiar 100, 200; incluso hasta 300 páginas de una clase a otra apuntando detalles importantes de cada material enviado.

Respecto a esto, si el material es extenso se pueden escoger compañeros y hacer grupos de estudio siempre que haya la certeza de que cada uno hará su parte del trabajo, el análisis minucioso es importante de otra forma tendremos un estudio mecánico algo que en la práctica de poco sirve. Esto nos ayudará a trabajar en equipo -valioso en la vida profesional- y nos ayudará a motivar a nuestros compañeros cuando sientan que estudiar no es una prioridad.

3.- Adquirir hábitos de lectura

Un comentario básico en estudiantes de Derecho es “no me gusta leer, pero lo hago porque toca” a lo que debo responder: si emprendiste esta carrera, te aseguro que leer será un complemento obligatorio por el resto de tu vida profesional. Un futuro abogado no puede estar desligado de la lectura porque los conocimientos que decidiremos aplicar en procesos judiciales, para elaborar ensayos o incluso en nuestra tesis de grado que permitirá obtener el título profesional, requerirá que leamos. Las propias leyes no siempre nos otorgan todas las soluciones a un problema jurídico lo que nos obligará a revisar jurisprudencia aplicable al caso concreto.


El consejo del Dr. Miguel Carbonell: Leer libros no jurídicos. Gran parte de mi vida detesté leer, hasta que, durante los primeros años de la universidad decidí leer libros de novela policiaca. Hoy escuchando por primera ocasión la conferencia de cómo ser mejor estudiante de derecho puedo dar fe de las ventajas que da leer libros no jurídicos, cuando el contenido te parece atractivo y fácil de entender, poco a poco y sin percatarte podrás leer temas jurídicos sin que represente un esfuerzo.

En lo personal prefiero la novela policiaca, pero eso no escapa a la posibilidad de leer novelas de otros géneros, poesía, economía, arquitectura, arte, etc. Adaptar este hábito nos ayudará en un futuro a elaborar demandas, obtener mayor vocabulario e incluso a expresarnos mejor. El hábito de lectura es un punto valioso.

4.- Mejora tu forma de hablar y escribir

Esto va de la mano con el anterior. Hoy en día el uso frecuente de redes sociales puede producir problemas de sintaxis. La ortografía, y la forma de expresión oral es una carta de presentación desde lo personal, profesional y refleja las aspiraciones que se tienen en la vida.

Particularmente el sistema judicial en Ecuador ha implementado la oralidad como uno de los aspectos medulares del proceso judicial. Un estudiante que no desarrolla su técnica de expresión oral, puede tener serios inconvenientes en el ejercicio profesional.

5.- Uso de nuevas tecnologías

Hoy por hoy el uso de redes sociales es casi generalizado, en especial en jóvenes y adolescentes. Pero ¿cómo usarlas para ser mejores estudiantes de derecho? La respuesta es sencilla, publicando temas de interés independientemente de la audiencia alcanzada.

Compartir información relevante de temas jurídicos es algo que se encuentra al alcance. Hoy encontramos en redes sociales al Consejo de la judicatura, Corte Nacional de Justicia, Corte Constitucional, Ministerios entre otros que comparten resoluciones, jurisprudencia y en general, todo tipo de información de utilidad. De igual forma muchas prestigiosas instituciones y universidades del mundo tienen información académica accesible de manera gratuita. Queda como labor personal investigar y difundirla.

6.- Manejo adecuado de la información jurídica

En cada rama del derecho existe un cúmulo importante de información: leyes, resoluciones, acuerdos, circulares, entre otros. No solo en el plano nacional sino internacional. A manera de ejemplo: nuestra Constitución establece que los tratados internacionales de Derechos Humanos tienen jerarquía constitucional, lo que nos implica en primer lugar la obligación de conocer el contenido de la Constitución y en segundo lugar qué tratados suscritos y ratificados por el Ecuador tratan derechos humanos.

Por tanto, es de suma importancia saber darle un tratamiento armónico a la información jurídica y conocer su fuente, dónde y cómo puede ser encontrada.

7.- Tener una buena capacidad argumentativa

Esta capacidad en palabras del Dr. Miguel Carbonell se resume en entender un problema jurídico concreto, conocer su régimen jurídico aplicable y finalmente dar un criterio óptimo para su solución.

Un error cometido por los estudiantes de derecho es memorizar en lugar de argumentar. Si bien es cierto esto puede obedecer a muchas razones, aquí mencionaré dos. Ocurre en ciertas ocasiones que el docente tiene una tendencia a que su materia sea aprendida de memoria o, que el estudiante a lo largo de su vida se haya acostumbrado a memorizar el contenido de sus clases.

Aprender mecánicamente impide que tu criterio se desarrolle a lo largo de la carrera. Hay que darle paso un poco a la imaginación y creatividad, después de todo en la práctica del abogado los problemas jurídicos no se resuelven matemáticamente, se podrán encontrar muchas vías para llegar a una solución. Si nos enfrascamos en memorizar, cuando tengamos en nuestras manos una controversia que no se ajuste a esa aparente “única regla” aprendida en las aulas de clases, no podremos corresponder a los intereses de nuestro cliente.

8.- Ética profesional

Aprender a desarrollar valores éticos si bien es algo que se aprende desde casa, cuando nos encontramos en esta profesión toma un tinte distinto. Muchos estudiantes de derecho probablemente trabajen y a la par estudien, se habrán dado cuenta que la corrupción, particularmente en nuestro país es algo cotidiano. Salir de ese círculo vicioso y desarrollar valores éticos durante la carrera nos dará un plus cuando seamos abogados, seremos transparentes y litigaremos como se dice localmente “en derecho”.

Pero la corrupción no solo se manifiesta cuando una persona intenta sobornar a un servidor público, existen otras modalidades, como la del abogado que acepta un caso tributario sin conocer de la materia por ganar los honorarios o la del estudiante que decide usar sus influencias con el profesor para que lo apruebe en la materia. Un buen estudiante de derecho intenta en gran medida mitigar estas actuaciones lo que seguramente generará consecuencias positivas a futuro. De otra forma, si una persona se acostumbra a este tipo de actos durante la vida universitaria, no cabe duda, los cometerá en mayor medida cuando sea abogado, de ahí la importancia de la ética profesional.

9.- Cuidar la percepción de nuestra imagen

Este punto aplica a estudiantes y abogados: “No solo hay que ser abogado, sino también parecerlo”.

Nuestra imagen puede provocar una primera impresión favorable o desfavorable. La imagen que presentes puede incidir incluso en el tipo de clientes que tendrás. Pero en este punto no nos referimos únicamente a la vestimenta del estudiante de derecho o abogado -traje, corbata, reloj, zapatos, cartera, etc.- va más allá.

La estética de la firma, de las tarjetas de presentación, de una página web bien diseñada, del tipo de material con el que se imprimen los escritos presentados. Todo juega un rol destacado a la hora de mostrar una grata imagen. Es evidente que sin un trato profesional la estética pierde valor, por ello deben ir relacionados.

10.- Pensar en abarcar nuevas ramas del derecho en el ejercicio profesional

Dedicarse a ramas del derecho tradicionales como laboral, civil, penal, entre otros no es algo desacertado. No obstante, el mundo se sigue innovando y el derecho con él. Hoy encontramos nuevas ramas del derecho como el deportivo, el derecho de competencia, de energías, arbitraje internacional, etc., que alcanzan una gran complejidad y suponen una asesoría rigurosa y muy bien remunerada. Dando prestigio al profesional que patrocina este tipo de procesos, el cual puede ir en ascenso hasta alcanzar sin dudas reconocimiento internacional.

Estas son las 10 enseñanzas que da el Dr. Miguel Carbonell quien finaliza con una reflexión que personalmente creo y comparto, se resume en que el camino al éxito no tiene vías cortas, es producto de sacrificio diario, de voluntad para aprender constantemente de forma autodidacta o impartida. El profesionalismo empieza desde las aulas de clases, y es nuestra responsabilidad encaminarlo hasta el inicio de nuestra vida como abogados y no solo ahí, sino mantenerla a través del tiempo. Como comentario de cierre los estudiantes de derecho no debemos creer que nuestro pensamiento o criterio son absolutos, sino ser receptivos con las críticas constructivas y recomendaciones realizadas por aquellos profesionales que cuentan con la experiencia y por qué no, las críticas realizadas por otros estudiantes que pueden dar un punto de vista igual de valioso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s