Anotaciones prácticas de mi primera audiencia virtual

El pasado día jueves 14 de mayo del presente año me tocó “comparecer” a mi primera audiencia virtual, que consistió en audiencia pública de acción de protección en la que presté mis servicios jurídicos a uno de los accionados.

Considero que más provechoso que relatar la experiencia en orden cronológico, es mejor ir directo a las conclusiones que pude para compartirlas con los colegas que tienen la amabilidad de visitar este blog. Vamos a ello.

1.- Opciones para comparecer.-

En la providencia mediante la cual se convocó a las partes a la audiencia pública (recordemos que es una acción de protección), se precisó las siguientes formas de comparecer a la misma:

  • Acudir a la propia Unidad Judicial -en este caso la que está ubicada al sur de Guayaquil-, en donde se proveería al interesado, ya sea abogado o la parte, de los equipos técnicos para poderse conectar a la audiencia por medios telemáticos. Para esto, es evidente que los que opten por este camino deben acudir a las instalaciones respectivas adoptando las medidas básicas y necesarias, es decir, mascarillas y distanciamiento social.
  • Comparecer desde otro punto particular como el domicilio o la oficina, para lo cual se debe tener un equipo y medios técnicos adecuados; comenzando por tener una conexión estable y confiable a internet, computadora o laptop con micrófonos, cámara y parlantes en buen estado. Un colega amigo que tuvo en días pasados una audiencia de estrados en la Corte Nacional, me confirmó que pudo utilizar su Tablet e incluso su teléfono celular (ambos marca Apple, habrá que ver si es posible conectarse con equipos de otras marcas). Para esto, en la providencia se indicó un número de sala y una clave, para poder ingresarlos y acceder a la audiencia; además, también se proporcionó los datos de contacto del coordinador de la unidad judicial para realizar las consultas respectivas.

 2.- Tuve que instalar un software.-

A nivel técnico creo que esta es la dificultad más grande. La audiencia no se realizó por alguna de las plataformas virtuales que son muy usadas al día de hoy para por ejemplo, dar clases o conferencias (el ejemplo más popular es zoom), que es bastante amigable y, en concreto, no requiere la instalación de un programa, sino que basta con la visita a la respectiva página web.

La plataforma que usa la Función Judicial para las audiencias se denomina POLYCOM, para la cual hay que conectarse a un link que proporciona el coordinador de la Unidad Judicial. Mientras uno va ingresando, van saliendo algunas ventanas y opciones a las cuales hay que ir aceptando. Como indicaba, este es el problema más grande, ya que una persona que no sea muy diestra en el manejo de herramientas informáticas puede encontrarse con más de un problema para conectarse. Lo bueno es que las dificultades que pueden surgir no son insuperables, por lo que se sugiere tener una persona que conozca algo básico de informática cerca.

Cuestión técnica: uno debe conectarse desde el navegador Google Chrome. Desconozco si se necesita un equipo de última generación, imagino que basta que sea un computador desde el que se pueda realizar una video sesión.

3.-  Hacer prueba de conexión con al menos 24 horas de anticipación.-

Esto es clave. Debemos contactar al coordinador de la unidad judicial, quien nos guiará para instalar el programa POYCOM y además, realizar una prueba de la conexión y el estado del audio y video de ida y vuelta.

El día de la diligencia se recomienda intentar conectarse con al menos unos treinta minutos, para evitar contratiempos.

4.- La experiencia de la audiencia: en general bastante bien la conexión.

Hay que tomar en cuenta que en esta audiencia participamos:

  • El juez desde su domicilio.
  • El secretario desde su domicilio.
  • El abogado de la parte actora, quien acudió a la Unidad Judicial y estuvo en un despacho separado que contaba con cámara y micrófono.
  • Dos abogados de dos demandados, quienes también acudieron a la Unidad Judicial, a quienes se les facilitó la conexión desde una sala de audiencias, en la que se sentaron con una distancia prudencial (aunque dudo que haya habido al menos un metro entre ambos).
  • La actora de la causa desde su hogar.
  • La abogada designada por la Procuraduría General del Estado, desde su casa.
  • Quien escribe estas líneas, también desde mi hogar.

Como pueden ver, hubo bastantes personas conectadas para esta audiencia desde distintos puntos. Por ello, la experiencia de la conexión, el ritmo del audio y video en general fue bastante bueno (le pongo un 8 sobre 10). En muy pocas ocasiones hubo el famoso “congelamiento” de imagen o distorsiones con el audio.

5.- Lo que no es tan bonito de conectarse vía internet.-

La audiencia tuvo una duración aproximada de cuatro horas y media (desde las 10h00 hasta las 14h30), a esto hay que sumar los treinta minutos previos que me conecté para prever cualquier dificultad, todo lo que abarcó un tiempo considerable, unas cinco horas, lo cual no es poco. Es difícil concentrarse y pasar bastante tiempo mirando una pantalla, sobre todo en mi caso que estaba en mi hogar, ya que en ciertos momentos fue inevitable apagar la cámara para atender alguna cosa puntual. En serio me dio la impresión de que habría culminado menos agotado la misma audiencia de la manera presencial.

Un problema que sí puede llegar a ser sustancial es la práctica de la prueba. La plataforma POLYCOM no permite compartir documentos de manera simultánea en la pantalla mientras se expone. La solución parche que se está aplicando es enviar los documentos escaneados vía correo electrónico al secretario del juzgado y, luego leerlos. El secretario se encarga de enviar los documentos a los correos de los otros abogados. Esto en lo personal no me convence, ya que en días pasados envié un escrito con firma digital a una coordinadora de una Unidad Judicial y el correo me rebotó, ya que se me indicó que el buzón de la funcionaria estaba lleno. Las pruebas testimoniales supondrán una dificultad mayor (imagínense el tema de las objeciones, saber si el testigo está o no siendo asistido por otra persona, o leyendo). En esta audiencia las partes tan solo “practicamos” pruebas documentales, sin que se haya podido ejercer de manera adecuada el derecho a la contradicción. Se entiende que por las limitaciones actuales ciertas prácticas se vean limitadas; esperemos que esto no se convierta en un motivo para practicar la deslealtad procesal.

Un consejo para los colegas que se conectan de manera remota: apaguen el micrófono de la plataforma si no van a intervenir. Es preferible que empiecen a hablar y el juez les diga que no se los escucha (como me pasó a mí), que en medio de alguna intervención se escuche que estén hablando por teléfono con otra persona (como le pasó a la actora).

En fin colegas, espero estas ideas les sirvan para sus audiencias virtuales. No me queda más que agradecer la buena predisposición de los coordinadores de la Unidad Judicial Sur, abogados Jorge Vásquez y Víctor Rodríguez, sobre todo este último, quien tuvo la excelente disposición para guiarme al hacer la prueba previa y la conexión definitiva para la audiencia.

Gracias por la visita.

 

Diferenciación entre precedente horizontal auto-vinculante y hetero-vinculante

El 22 de enero de 2020, la Corte Constitucional emitió la sentencia No. 1035-12-EP/20, en la que se realizaron comentarios interesantes respecto a los precedentes de tipo horizontal; esto es, si las resoluciones -o para ser más precisos, las argumentaciones, la ratio decidendi– de un determinado juez o tribunal, pueden ser invocados con fuerza vinculante ante otro juez o tribunal del mismo nivel.

Para entrar en contexto, es oportuno realizar un resumen de los hechos importantes que llevaron al caso a ser conocido, analizado y resuelto por la Corte Constitucional:

Fecha Hecho
25 octubre 2010 El Tribunal de Disciplina de la Escuela Superior de Policía Nacional, emite resolución dando de baja al señor Deiby Ríos Tamayo, por incurrir en lo dispuesto en el Art. 81, letra h) del Reglamento de la Escuela Superior de Policía. El mencionado señor, sin permiso se había fugado de la escuela y además, acudió a un centro de diversión. El señor Deiby Ríos Tamayo (quien cometió este acto con otros dos compañeros), presentó acción de protección sobre esta resolución.
16 de enero 2012 El Juez Segundo de Trabajo de Pichincha emitió sentencia declarando con lugar la acción de protección y, por ello, ordenó el reintegro del actor la institución. La entidad accionada apeló del fallo.
5 de junio de 2012 La Sala Primero de lo Civil, Mercantil, Inquilinato y materias residuales de Pichincha, aceptó la apelación y revocó la sentencia de segunda instancia. El señor Deiby Ríos Tamayo presentó acción extraordinaria de protección.
27 de septiembre de 2012 La Corte Constitucional admite al trámite la acción extraordinaria de protección planteada por el señor Deiby Ríos Tamayo.
2 de enero de 2020 El caso recae -vía resorteo- en conocimiento del juez constitucional Alí Lozada Prado.

 

En la acción extraordinaria de protección el accionante Deiby Ríos Tamayo, alegó las siguientes vulneraciones constitucionales:

  • Que la resolución de la resolución mediante la cual se le dio de baja definitiva de la Escuela Superior de Policía, vulneró los preceptos constitucionales de supremacía constitucional, jerarquía normativa y sujeción a la Constitución y, además, a la interpretación más favorable, ya que (según siempre lo argumentó el actor), se le impuso la sanción más grave posible, lo cual, a la luz de los preceptos señalados, es inconstitucional, ya que se debió preferir una pena más leve como la suspensión temporal. La Corte Constitucional desechó este cargo al considerar que “al no establecer un derecho constitucional impiden que su eventual inobservancia sea demandada” (sic) vía acción extraordinaria de protección. Esto resulta interesante, ya que esta sentencia delimita la cancha al señalar de manera clara que en una acción extraordinaria de protección no se pueden invocar preceptos o “principios” generales que enuncia la Constitución, sino que debemos -como proponentes de la garantía jurisdiccional- ser precisos en circunscribir la discusión en un derecho constitucional concreto.
  • Que existió un trato discriminatorio por parte de la Corte Provincial de Pichincha. Para soportar este cargo, el accionante afirmó que en la misma corte, sus otros dos compañeros con quienes se había fugado de la Escuela Superior de Policía (que fueron sancionados también con la baja), habían presentado por vía separada ambos acciones de protección, las cuales fueron concedidas por la Corte Provincial. Ante esto, el actor razona que al ser sus casos y sus pretensiones análogas en lo esencial, la Corte debió resolver todas de la misma forma y, al haber resuelto su caso de manera diferente, se verificó un trato discriminatorio en su causa y en su perjuicio.
  • Por otra parte, agregó que se ha vulnerado su derecho a la educación y al debido proceso, al insistir que se le debió imponer una pena menos dura que la separación definitiva. Sobre este punto, la Corte detalló que solo podía pronunciarse sobre el mismo en caso de que se acepte que hubo vulneración del segundo cargo (el supuesto trato discriminatorio), ya que esto es una discusión sobre el mérito de la resolución administrativa de separación definitiva dictada contra el señor Deiby Ríos Tamayo.

La Corte entonces centró su análisis en determinar si existió discriminación en contra del señor Deiby Ríos Tamayo, por parte de la Corte Provincial, al declarar sin lugar la acción de protección interpuesta por el mencionado ciudadano, mientras que a sus compañeros en casos similares, les dio la razón. Tenemos entonces -para poner las cosas claras- lo siguiente:

  • A conocimiento de la Corte Provincial de Pichincha llegaron tres acciones acciones de protección, planteadas por tres estudiantes que habían sido sancionados por la Escuela Superior de Policía Nacional, por haberse ausentado, al mismo tiempo y en una misma falta, sin permiso. Una de estas tres acciones de protección, fue planteada por Deiby Ríos Tamayo.
  • La Corte Provincial (se entiende que resolviendo recursos de apelación), aceptó las acciones de protección de los compañeros del señor Deiby Ríos Tamayo, mientras que la que propuso el indicado ciudadano, fue negada.

Ante esto, la Corte razonó lo siguiente:

  • Existen precedentes verticales y horizontales. Los precedentes verticales son aquellos lineamientos judiciales instrumentados mediante resoluciones de jueces de nivel superior jerárquico. Los horizontales, en cambio y como su nombre lo insinúa, son aquellos precedentes judiciales que se podrían (o no), invocar y seguir por parte de jueces del mismo nivel. Aquí, la Corte hace una nueva división, señalando que existen precedentes hetero-vinculantes y auto- vinculantes.
  • El precedente hetero-vinculante se daría cuando un juez, o jueces, de un tribunal, expiden un razonamiento en sentencia, el cual, se lo invoca en un caso similar ante otros jueces del mismo tribunal que lo llegaren a conocer a futuro. Ante esto, la sentencia recalca que este tipo de precedente no está instituido en nuestro ordenamiento, por lo que no tiene fuerza vinculante entre jueces del mismo nivel. No obstante, señala excepciones como en el caso de los jueces de la Corte Constitucional (por obvios motivos, sus decisiones sí atan a sus futuros integrantes) y, para la Corte Nacional, acorde con lo dispuesto en el Art. 185 de la Constitución.
  • El precedente auto-vinculante es calificado como una “necesidad racional y jurídica” (sic) (con negrillas en el original), ya que eso implica que un juez está condicionado por sus propios razonamientos y sus propias argumentaciones en los casos análogos que conozca. Esto además abona a la seguridad jurídica, ya que llama a la coherencia al juzgador, en el sentido de que debe resolver casos similares de la misma forma, a menos que tenga para un caso específico un cambio de criterio, cambio que debe ser suficientemente argumentado y justificado.
  • La Corte indica también que las partes, en defensa de sus alegaciones, pueden alegar igual cualquier tipo de precedente (ya sea hetero-vinculante o auto-vinculante), por lo cual, será de criterio de cada juzgador darle el valor respectivo a este tipo de alegatos.

Luego de todo este análisis, la Corte resuelve negar la acción extraordinaria de protección, bajo la conclusión de que no puede alegarse en este caso que la falta de aplicación de un precedente hetero-vinculante en favor del actor, comprende una vulneración al principio de igualdad y, por ello, una discriminación. Como punto adicional, la Corte hace notar que el accionante nunca alegó la existencia de los otros fallos ante el Tribunal de segunda instancia, por lo que igual habría sido imposible para esta autoridad judicial el pronunciarse sobre los mismos, lo cual comprende una aplicación práctica del principio que prescribe que “lo que no está en el proceso, no está en el mundo”.

Para leer el texto del fallo les dejo el link: http://doc.corteconstitucional.gob.ec:8080/alfresco/d/d/workspace/SpacesStore/277850d8-0873-42d2-a71a-ee41398cb6b5/1035-12-EP-sen.pdf

Gracias por la visita.

 

Ideas para retomar el litigio profesional para luego de la cuarentena.

Estos días de aislamiento y cuarentena obligatoria por la situación que se atraviesa casi a nivel mundial, se han vuelto un auténtico desafío para todos. Los abogados en el libre ejercicio, como todos los otros profesionales -como es obvio- no estamos exentos de los efectos de la declaratoria de emergencia sanitaria, los cuales se reflejan en lo económico y en nuestra propia actividad; por ello, no hay que ser un analista económico para darse cuenta que las actividades productivas en algún momento deben retomarse, con las mayores seguridades de salud posibles.

Una de las cosas que más me han puesto a pensar es la manera en la que se retomarán las cosas a nivel de la función judicial. La actividad del litigio implica muchas situaciones que al día de hoy son consideradas como fuentes de posible contagio (revisar expedientes, presentar documentos, acudir a los juzgados donde existe aglomeración de personas, solo por citar ejemplos que se me vienen rápido a la cabeza).

Ante esto, me he propuesto sugerir ciertas ideas para ir retornando nuestra actividad profesional, tratando de balancear además la salud y la optimización de recursos y tiempo.

Sin más introducción, estas son unas cuantas ideas:

1.- Mayor esfuerzo en las transacciones directas.-

Quizás no haya otro momento más adecuado para intentar negociar y buscar un acuerdo razonable y conveniente para las partes que ahora. Pensémoslo: podemos hacerlo desde casa, aprovechando la comunicación electrónica, telefónica y demás.

Esto implicará también una ardua labor para nosotros abogados:

  • Tenemos que identificar en qué casos ya activos podemos activar la negociación.
  • Conversar -y en ciertos casos convencer-, al cliente de que en su caso bajo las circunstancias actuales, es más conveniente llegar a un acuerdo, dado a que la alternativa viable que está en marcha, seguir litigando, al día de hoy se ve mucho más incierta.
  • Tender puente de comunicación con el colega de la contraparte.
  • En caso de llegarse a los acuerdos, buscar el mejor mecanismo para instrumentarlos y comunicarlo al juez de la causa.

Creo que esto ayudará en algo al ya saturado sistema judicial, ya que al haberse decretado la suspensión de términos y plazos, cuando se disponga la vuelta a la actividad, los más probable es que los juzgados se encuentren con muchas causas represadas y, como si fuera poco, muchas otras causas aún no atendidas en espera de despacho.

2.- Audiencias a través de medios telemáticos, ¡al menos hasta la fase de conciliación!

Un tema que he conversado mucho incluso con algunos jueces es la posibilidad de realizar la totalidad de las audiencias a través de medios telemáticos. De estas conversaciones se han identificado ciertas dificultades prácticas, como la producción de la prueba documental, el asegurar el derecho a la contradicción de esta prueba, entre otras.

No obstante, considero que se podría avanzar en las audiencias vía telemática, al menos hasta la fase de conciliación, tomando en cuenta esto:

  • Pensemos en casos que por general se dan, esto es, demandante con su abogado y demandado con su abogado. Todos pueden conectarse vía telemática al juzgado, en donde los esperarán juez y secretario.
  • En la fase conciliatoria, el juez debe triplicar los esfuerzos en que las partes lleguen a un acuerdo, tomándose todo el tiempo que sea necesario; no está de más indicar que las partes y sus abogados también deben estar mucho más abiertos al diálogo que en alguna situación normal.
  • Si se llega al acuerdo, se cierra el caso. Todos ganan y la exposición sería mínima.

La dificultad palpable sería en el debate sobre excepciones previas. Sobre esto, me aventuro a pensar esto:

  • Si la parte demandada ha planteado excepciones previas, determinar (con toda la sinceridad del caso), si considera que la misma es o no procedente. A veces he planteado excepciones previas en temas un poco dudosos, incluso para ver cómo razona el juez al resolverlas; no obstante, en otras ocasiones he incluso desistido de excepciones previas, ya que de una mejor revisión me he dado cuenta que perseguir la misma no tiene mayor sentido.
  • Si como abogados vemos que en verdad la excepción previa no tendrá buen puerto, es preferible que no la fundamentemos para que quede sin efecto. En caso de que consideremos que debemos insistir en la misma, señalar al juzgado los documentos con los que pensamos acreditarla, para que con la antelación del caso, los puedan escanear y enviar a las partes, para que los mismos puedan producirse y contradecirse. El secretario debería informar a las partes en audiencia si los documentos que obran en el expediente son originales, copias simples o certificadas. También es una excelente oportunidad para la colaboración entre colegas, ya que si tenemos ciertos documentos que queremos producir, los podemos enviar por correo electrónico al abogado de la contraparte.

En caso de que no se llegue al acuerdo, si hay pruebas testimoniales, de parte, y/o de peritos, ahí se suspenderá la audiencia para nueva fecha.

3.- ¡Que los alegatos finales se los realice vía telemática!

Habrá dificultad de realizar todo tipo de declaraciones en línea (peritos, testigos, partes), ya me ha tocado pasar declaraciones por internet en temas penales y son un suplicio. Supongamos que en una audiencia se practiquen las declaraciones y culmina toda práctica de prueba. Una manera de minimizar así sea un poco el riesgo es que los alegatos finales se hagan en medios telemáticos.

Hay ciertos casos que por no ser tan complejos, no requieren mucha producción de prueba. Me imagino una audiencia de apelación, en que no hay solicitudes de apelación de autos interlocutorios, ni pedidos de prueba de segunda instancia, en donde solo los jueces deben resolver sobre la base de la fundamentación de la apelación y su contestación. Estas audiencias de puros alegatos, son las ideales para realizarlas por la vía telemática. Incluso en las audiencias de estrado, realizadas en muchos procesos que aún se rigen por el Código de Procedimiento Civil y, en ciertas acciones de protección en segunda instancia, podrían ya implementar esto.

4.- Audiencias de mediación virtuales.

Debe buscarse la forma de realizar también audiencias de mediación virtuales, tratando de que se reflejo todo en un acta que sea aceptada por todos y que se logre la seguridad jurídica sobre lo que se llegue a acordar.

5.- Que se permita otorgar procuración judicial con cláusula para transigir vía telemática.

Quizás esto sea lo menos problemático. Si estamos en la audiencia y nuestro defendido está conectado desde otra parte, que no exista ningún impedimento para que nos otorgue la procuración judicial de esta manera, para evitar que comparezca y se movilice otra persona a los juzgados o a tramitar un documento.

6.- Digitalización de documentos importantes previo a alguna audiencia.-

Comprendo que puedan faltar recursos para esto; igual no está de más la sugerencia. La idea es que a los abogados se nos haga llegar vía correo los documentos más importantes, para poderlos producir en audiencia, tomando en cuenta que muchas veces, los expedientes están llenos de puras copias que en nada aportan al debate principal.

En fin, son ciertas sugerencias en las que he pensado un poco, espero de una u otra forma esto impulse a seguir con ideas que beneficien al ejercicio profesional. No es ocioso indicar que ahora más que nunca, entre colegas debemos guardar la cortesía y lealtad procesal y profesional.

Espero todos se encuentren bien de salud.

Gracias por la visita.

 

 

¿Existe un tiempo límite para presentar una acción de protección? La Corte Constitucional ha hablado.

Esperando con toda sinceridad de que todos los que leen estas líneas se encuentren bien de salud y, además, que estén llevando este encierro de la mejor manera posible, comparto con ustedes un breve análisis de la sentencia 179-13-EP/20, emitida por nuestra Corte Constitucional el 4 de marzo de 2020.

Resumo los antecedentes del caso que llevó a la expedición de la referida sentencia:

FECHA HECHO
27 de agosto de 2012 Xavier Guadalupe presentó una acción de protección contra el Ministerio del Interior, el Comandante General de la Policía Nacional y el Tribunal de Disciplina de la Policía Nacional. En esta demanda se solicita -en pocas palabras-, que se declare la “ilegitimidad” de una orden y de una resolución con las cuales se lo dio de baja de la Policía Nacional.
23 de octubre de 2012 En primera instancia, el Juez Primero de lo Civil de Chimborazo negó la demanda de acción de protección.
17 de diciembre de 2012 La Sala de lo Civil de la Corte Provincial de Pichincha -en fallo de mayoría- confirmó la sentencia de segunda instancia.
5 de enero de 2013 El accionante interpone acción extraordinaria de protección.
4 de septiembre de 2013 La acción es admitida por la Sala de admisión de la Corte Constitucional.
17 de septiembre de 2019 El doctor Hernán Salgado Pesantes avoca conocimiento de esta acción

 

El actor sustenta su acción extraordinaria de protección en que el fallo de la Sala de lo Civil de la Corte Provincial de Pichincha vulnera los derechos del debido proceso (motivación) y, a la seguridad jurídica. A efectos de centrarme en el tema que quiero tocar en esta entrada, el accionante hace notar que en segunda instancia el Tribunal indicó que rechazaba, entre otros motivos, la acción de protección por el excesivo tiempo transcurrido entre los actos que la motivaron y, su presentación; por lo que impugna esta actuación argumentando que la temporalidad no puede ser un criterio dirimente para negar esta garantía jurisdiccional.

Por ello, la Corte Constitucional (en decisión realizada por el juez ponente, Dr. Hernán Salgado, que contó con un voto salvado, tal como se lo verá), analizó sobre todo si el hecho de que haya pasado mucho tiempo entre los actos demandados y la demanda de acción de protección en sí misma implicaban un obstáculo para impugnar estos actos por la vía constitucional; todo esto, tomando en consideración que los actos que sirvieron de antecedentes a la demanda acontecieron en el año 2005 y, como lo he indicado, la demanda fue presentada más de siete años después.

En el párrafo 25 de la sentencia, encontramos que la Corte indica que ni la Constitución, ni la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional (¡vaya nombres largos que les encanta poner a nuestros legisladores), ni la jurisprudencia de la propia corte, prevén como requisito para la proposición de una acción de protección la inmediatez, esto es, que la demanda sea presentada apenas se verifique el acto u omisión que afecte derechos constitucionales.

Es por ello que la Corte insiste en que el hecho de que no exista en alguna de estas disposiciones normativas, ni en la jurisprudencia, una mención al tiempo máximo en el que deba presentarse una acción de protección, “lejos de constituir un vacío normativo o una omisión del constituyente o legislador, es un aspecto que guarda plena armonía con los principios que rigen la aplicación de derechos en el país” (sic) (párrafo 26). Que, en todo caso, el razonamiento sobre el transcurso del tiempo debe realizárselo al decidir alguna solicitud de adopción de medidas cautelares constitucionales, ya que de hacérselo en una acción de protección causaría una desnaturalización de la misma.

Por todo, la Corte en mayoría resuelve: (1) declarar la vulneración de los derechos al debido proceso y seguridad jurídica; (2) dejar sin efecto la sentencia de segunda instancia emitida por la Sala de lo Civil de la Corte Provincial de Pichincha; y, (3) que se conforme otra Sala para que dicte una nueva sentencia.

No está de más hacer notar que la Corte Constitucional no revoca el fallo de segunda instancia para emitir otra resolución. Como ven, se limita tan solo a dejar sin efecto la sentencia dictada por el tribunal ad-quem, esto, por cuanto, la acción extraordinaria de protección no es una suerte de “cuarta instancia”, por lo que esta garantía jurisdiccional no se la puede tomar como un intento para que se reemplace una decisión por otra, todo lo cual refuerza la idea de que la acción extraordinaria de protección no es un recurso (aunque no lo crean, aún hay quienes piensan lo contrario). Esto tiene una consecuencia jurídica importante para el caso: esto no asegura que el actor vaya a ganar el caso, ya que los jueces que integren la nueva Sala bien pueden negar la acción de protección por motivos de fondo, mediante un fallo bien motivado.

Me parece también interesante hablar sobre el voto salvado expedido en solitario por el juez Ramiro Ávila Santamaría. En este voto disidente, el juez Ramiro Ávila coincide en el razonamiento del voto de mayoría en lo que tiene que ver con que no existe un límite de tiempo para interponer una acción de protección, siempre que la misma verse sobre afectaciones a derechos constitucionales. Continúa el voto salvado exponiendo que si éste fuese el único punto a tratar sobre el acto que se impugna, estaría de acuerdo con los otros jueces; no obstante, la acción extraordinaria de protección acusa como argumento secundario un error de derecho por parte de la Sala de lo Civil de Pichincha, lo que no es en sí mismo una violación de derechos.

Bajo esa lupa, en el voto salvado se expone que a pesar de ese error de derecho por parte del tribunal ad-quem, considera que la resolución final se encuentra motivada, por lo que no encuentra sobre el fondo una vulneración de derechos.

No está de más transcribir el último párrafo del voto salvado, en el que incluso se hace un llamado a que se mejoren los procesos de admisión de acciones extraordinarias de protección; incluso, hace hasta una pequeña suerte de mea culpa por esto.

“Finalmente, considero que un caso como éste es un ejemplo de aquellos que no debería conocer ni resolver la Corte Constitucional. Si bien creo que cuando hay violaciones a los derechos, sin duda la Corte debe conocer y resolver, casos como estos deben ser resueltos por las vías ordinarias. En la práctica, quince años después del hecho, la Corte Constitucional reaviva un proceso, reafirma la vía constitucional (acción de protección) para conocer casos propios de la vía ordinaria e incentiva el litigio que, seguramente, se centrará en indemnizaciones. La realidad es que la Corte Constitucional tiene competencias constitucionales y legales excesivas que hacen que, en la gran mayoría de casos, consuma su tiempo en cuestiones que no alteran ni transforman las estructuras que producen violaciones sistemáticas a los derechos reconocidos en la Constitución. Es de esperar que los procesos de admisibilidad se sigan afinando para que los casos que llegue a conocer la Corte sean realmente relevantes” (sic).

En conclusión, contestando la pregunta que he puesto como título de esta entrada, es claro que siempre y cuando se acredite vulneración de derechos constitucionales, el paso excesivo del tiempo no constituye motivo para que la acción de protección sea desechada.

Esperando que se encuentren bien de salud, me despido y agradezco -como siempre- su visita.

Pueden leer el texto de la sentencia en este link: http://doc.corteconstitucional.gob.ec:8080/alfresco/d/d/workspace/SpacesStore/ce18c87f-edd6-4844-a219-0b67e6152a5f/0179-13-EP-sen%2bvoto-salvado.pdf

 

Las pautas de la Corte Constitucional para que prospere una acción extraordinaria de protección.-

Tratando de aportar con cosas provechosas en estos tiempos de confinamiento obligado, retomo la actividad de este blog, para comentar sobre la sentencia No. 1967-14-EP/20, expedida el pasado 13 de febrero de 2020, por parte de la Corte Constitucional, cuyo ponente fue el juez Alí Lozada Prado, la cual contó con el voto concurrente del juez Enrique Herrería Bonet.

El motivo por el cual escogí esta sentencia es por cuanto en la misma se realiza una explicación acerca de los requisitos formales y argumentativos que debe contener una demanda de acción extraordinaria de protección, para que la misma pueda superar la fase de admisión y -de ser pertinente- ser aceptada sobre el fondo.

Antes de entrar a comentar la sentencia, sí debo decir que se agradece mucho que el juez ponente haya utilizado un lenguaje claro y, sobre todo, que la sentencia no gaste párrafos en explicaciones rimbombantes ni con palabras rebuscadas, por lo que ataca al punto de forma directa y concisa.

Antes que todo, los antecedentes del caso son los siguientes:

  • El proponente de la acción extraordinaria de protección, la compañía AUTEC S.A., presentó ante el Tribunal Contencioso Tributaria No. 1, solicitando la nulidad de ciertos actos emitidos en su contra por parte del Servicio de Rentas Internas (SRI). La demanda se presentó el 10 de noviembre de 2010 (no está de más notar que todo este litigio tardó casi una década en ventilarse).
  • El 5 de septiembre de 2013, el Tribunal aceptó de manera parcial la demanda.
  • Ante esto, la defensa de la compañía AUTEC S.A. interpuso recurso de casación, el cual fue inadmitido el 30 de septiembre de 2014 por parte de la Sala de Conjueces de lo Contencioso Tributario de la Corte Nacional de Justicia.
  • Sobre este auto de inadmisión, la parte actora presentó recurso horizontal de revocatoria, el cual fue negado mediante auto de fecha 29 de octubre de 2014.
  • Ante este escenario, la parte actora presentó una acción extraordinaria de protección tanto contra el auto de inadmisión del recurso de casación, como el auto posterior en el que se negó la revocatoria de la inadmisión (parece trabalengua, no lo es).
  • En su momento, el 26 de marzo de 2015, se admitió la acción extraordinaria de protección por parte de la Sala de Admisión de la Corte Constitucional. Luego de solicitar los descargos respectivos y, recibir las posturas tanto del SRI como de la Procuraduría General del Estado.
  • El 13 de julio de 2018, se llevó a efecto una audiencia pública, a la que comparecieron los defensores de la Procuraduría General del Estado y del SRI.

Como el propósito de esta entrada no es el de analizar los argumentos de las partes, sino el contenido de la sentencia, realizo un resumen de las alegaciones de la parte proponente de la acción extraordinaria de protección:

Decisiones que impugna Pretensión de la acción extraordinaria de protección Derechos que se alegaron como vulnerados
–          Auto de inadmisión del recurso de casación

–          Negativa de la revocatoria del auto de inadmisición del recurso de casación

–          Que se declare la vulneración de derechos

–          Dejar sin efecto las decisiones impugnadas (auto de inadmisión del recurso de casación y de la negativa de revocatoria)

–          Dejar sin efecto la sentencia expedida por el Tribunal Contencioso Tributario No. 1.

–          Tutela judicial (75 Constitución -CE-)

–          Seguridad Jurídica (82 CE)

–          Debido proceso, garantía de cumplimiento de normas (76.1 CE)

–          Debido proceso, garantía derecho a la defensa (76.7 CE)

–          Debido proceso, garantía de motivación (76.7, letra l).

 

Entrando ahora sí en materia, en esta sentencia la Corte Constitucional nos indica el contenido que debe tener una acción extraordinaria de protección para que supere el primer filtro que es -como ustedes conocen- la admisión.

  • Algo que es evidente, la carga argumentativa de la acción extraordinaria de protección recae en el demandante, en el que la propone, la cual debe estar conformada por un argumento claro.
  • El argumento se instrumenta mediante un “cargo”. Para que el cargo esté completo (y, por ende, ser suficiente para pasar a fase de admisión), debe reunir tres requisitos: la tesis o conclusión, la base fáctica y la justificación jurídica.
  • La tesis o conclusión es, en resumen, el señalar cuáles son los derechos violados por la decisión judicial que se impugna, lo cual además es un requisito según el artículo 62.1 de la Ley Orgánica de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional (LOGJCC).
  • La base fáctica es la determinación de la acción u omisión de la autoridad judicial, lo cual se cumpliría con el señalamiento de la decisión que se pretende impugnar, en conjunto con los hechos determinantes de la alegada vulneración.
  • Por último, la justificación jurídica es explicar los motivos por los cuales se considera que la base fáctica vulnera de manera directa e inmediata un derecho constitucional (en el voto concurrente se dice que este elemento es un “nexo causal” entre los dos primeros requisitos).

Por todo esto, en la sentencia se concluye sobre este tema que estos requisitos pueden estar contenidos en la acción, no es obligatorio que estén mencionados y puntualizados de manera explícita (como cuando hacemos una demanda con el Código Orgánico General de Procesos y la vamos redactando conforme a cada uno de los requisitos formales del Art. 142 ibídem), ya que incluso pueden estar comprendidos implícitamente en el texto de la demanda de acción extraordinaria de protección, es decir, “no configuran un esquema rígido que funcione a la manera de simple “lista de verificación”” (párrafo 30 de la sentencia). En términos prácticos, la Corte Constitucional no se va a poner a revisar si enuncio en la redacción de la garantía uno a uno estos elementos, puede que los mismos estén cumplidos en el desarrollo de la argumentación correspondiente.

Entonces, si queremos impugnar una decisión judicial vía acción extraordinaria de protección, debemos asegurarnos que la misma reúna todos estos requisitos por cada uno de los cargos que alegamos en contra de la decisión.

Si desean consultar el texto de la sentencia -que tiene unas reflexiones importantes sobre el trámite de los recursos procesales- les dejo el link:

doc.corteconstitucional.gob.ec:8080/alfresco/d/d/workspace/SpacesStore/4c9e980a-e540-4093-95ac-64c15f0ff3c3/1967-14-EP-sen.pdf

Gracias por la visita y por favor, manténgase sanos.

 

Mi primera audiencia de estrados… y algunos tips.

La primera audiencia será siempre motivo de recuerdo grato para todo abogado.  Allá por el año 2006, a unos pocos meses de regresar de mi maestría, mi papá (también abogado) y yo asumimos la defensa de un cliente en un caso importante, en donde estaba en juego una obligación con una cuantía considerable para nuestro defendido. En síntesis, se buscó nuestros servicios jurídicos –mejor dicho, los de mi papá, ya que debo aceptar que el cliente no me conocía en aquella época-, para intentar revocar un fallo dictado en primera instancia, el cual había condenado al cliente a reconocer y hacer efectivo unos títulos valores que bordeaban los trescientos mil dólares de los Estados Unidos de América.

Recuerdo este caso muy bien por cuanto, más allá de que envolvía una interesante cuestión jurídica, fue la primera vez que decidí “lanzarme al estrellato” en lo que sería mi primera audiencia de estrados, ante un tribunal de segunda instancia y justo en un juicio importante para nuestro defendido.

Al escribir estas líneas se me hace imposible no rememorar el resultado exitoso de ese juicio, al final obtuvimos sentencia favorable y, sobre todo, la buena intervención que logré en esta audiencia, que fue resultado sin lugar a dudas de mucho esfuerzo y dedicación. Al estar preparando una audiencia que tengo programada para esta semana, me percaté que muchas de las cosas (técnicas y trucos) que apliqué para mi primera audiencia de estrados los sigo empleando hasta ahora, motivo por el cual, comparto en este blog algunos que me han sido muy útiles.

1.- Preparar un bosquejo de la intervención.-

Para esta primera audiencia (por cuanto era mi primera intervención en un tema importante), puse por escrito todo lo que iba a decir, por lo que me salieron como ocho carillas completas y casi que me las aprendí de memoria de tanto repetirlas.

Al día de hoy, luego de varias audiencias acumuladas en mis más de quince años en el libre ejercicio (¡cómo pasa el tiempo!), ya no transcribo todo lo que pienso decir, tan solo anoto los cuatro o cinco temas principales sobre los que versará mi intervención. Los llevo anotados en un papel con letras suficientemente grandes como para poder verlas de forma rápida mientras expongo, ya que si se me permite, me gusta caminar un poco por la sala de audiencias.

2.- ¡No ir a leer!

Una de las peores impresiones que como abogado se proyecta ante los jueces es el de ir solo a leer a la audiencia. Más de una vez he visto a jueces interrumpir al abogado que incurre en esto para decirle que si se va a dedicar a leer, es preferible que presente un escrito.

Aquí incluyo otra cosa: he visto también en varias audiencias que los abogados gastan buena parte del tiempo que se les concede en leer extensas y variadas disposiciones normativas. Esta situación incluso trae a veces a indisponer a los jueces ya que se entiende que ellos ya conocen el derecho (por ello, una de las cosas que casi siempre invoco es aquello del iura novit curia) y, el hecho de que les leas los artículos a los jueces puede ser tomado como que se les está diciendo aquello que ellos ya saben de sobra. Por lo general basta con mencionar el artículo, resumir y resaltar la parte pertinente que queremos invocar para el caso y, al menos que sea muy, muy necesario, realizar una lectura rápida en la parte puntual que queremos explicar. Lo mismo pasa si queremos invocar algún fallo jurisprudencial, aquí lo que suelo hacer es referirme a los datos del caso  (fecha, número, fuente) y hago un resumen del mismo, aclarando a los jueces que expondré la idea principal del fallo, para no leerlo todo.

Esto, va de la mano con el tercer tip.

3.- Prepararse, prepararse y prepararse.

No hay mayores secretos para hacer una buena audiencia. La preparación es nuestra mejor arma ante una diligencia. Esto incluye –entre otras cosas- conocer los detalles del caso y el derecho aplicable al mismo, tener clara la ubicación de los documentos principales en los expedientes (los jueces aprecian mucho que les digas en qué foja se encuentra tal o cual prueba, esto incluso evidencia que has revisado bien las actuaciones del proceso), ensayar las veces que sea necesario la intervención, tomarnos el tiempo para saber cuánto tardamos en esto, hacer las anotaciones para nuestra hoja de ruta.

4.- Ninguna audiencia es perfecta.

No hay diligencia perfecta. Se gane o se pierda el juicio –o salga una sentencia en la que ninguna parte esté satisfecha-, siempre nos quedaremos con esa sensación de que pudimos haber realizado una mejor tarea. Quizás al salir nos percatamos que se nos olvidó decir algo o, comenzamos muy nerviosos, o estuvimos poco finos al exponer. La cuestión es que estos errores por muy grandes o muy pequeños no nos pueden desalentar, cada nueva intervención en sala es una nueva oportunidad para pulir y perfeccionar nuestras habilidades y destrezas en el litigio.

Esto me lleva a otra reflexión, así como no debemos dejar condicionarnos por una audiencia en la que no nos fue bien –todos podemos tener un mal día-, tampoco debemos dejarnos llevar por los resultados de una audiencia en que nos fue excelente. El ego, sobre todo en nuestra profesión, es un monstruo que crece muy fácil y, pensar que por el hecho de haber salido bien en alguna o varias audiencias, nos estancará y nos hará idealizar que no tenemos nada más que mejorar.

5.- Ir al punto y rápido.

Algo que aprecian mucho los jueces es que no divagues en tu exposición y te concentres de entrada en lo importante que quieres transmitir, tomando en cuenta que por lo general se confieren unos diez o quince minutos para intervenir; además, no debemos olvidar que los juzgadores son seres humanos que pasan por nuestras mismas vivencias de cansancio, hambre y sueño (como los reguetoneros), etc., por lo que una intervención que vaya directo al punto, sin rodeos innecesarios siempre será bienvenida.

Alguna vez me tocó ver como un abogado de reconocida trayectoria que fue a una audiencia de estrados y, al momento de intervenir, hizo una exposición desordenada, una serie de ideas sin conexión lo cual arrojó un discurso poco entendible, lo que generó que se dibujen gestos de desconcierto no solo en los jueces, sino en la secretaria de la sala, incluso en varios abogados que ingresaron a la sala de audiencias para ver la exposición de este reconocido colega. De más está decir que los jueces salieron más confundidos luego de esa audiencia.

En fin, espero estos consejos sean de ayuda para algún colega.

Gracias por la visita.

 

Los 10 mejores libros que leí en este 2019.

Decidí dedicar la última entrada de mi blog de este 2019 en realizar un listado de los 10 libros que más disfruté de leer en este año. En este listado encontrarán una lista un poco variada de textos, desde jurídicos, de ficción, lo que puede llamarse como “ensayo” e incluso, hasta un cómic (sí, leyeron bien, un cómic), ya que el hermoso hábito de la lectura no se satisface únicamente con palabras.

La verdad no he seguido algún parámetro objetivo o de medición para armar esta lista, solo me he centrado en recordar aquellos libros que me dejaron más enseñanzas; ya saben, aquellos que tienen muchas anotaciones y páginas dobladas, aquellos libros que una vez que los finalizas sientes esa satisfacción de saber que has invertido tu tiempo y dinero en algo que vale mucho más que la pena.

Este listado no tiene un orden de preferencia, de hecho, los libros aparecen conforme los fui leyendo. Para ver si alguien se anima por leerlos, hago un pequeño resumen de cada uno, así que espero que les pueda servir de referencia. Creo que es oportuno señalar que he excluido de esta lista a libros que volví a leer en este año (que han sido varios), por cuanto he preferido enforcarme en aquellas obras que por primera vez conocí este 2019 que está por concluir.

Sin más preámbulo, les dejo la lista, no sin antes desearles a todos un venturoso año 2020. ¡Que sea un año de muchísimas más lecturas!

(Nota: en la foto que agrego a esta entrada no pude incluir todos los libros, ya que algunos están en mi oficina. Escribo esta entrada desde mi casa).

1.- Sycamore Row de John Grisham.

No es ninguna sorpresa -al menos para mí- que un libro de John Grisham figure en esta lista. Casi sin darme cuenta Grisham se ha convertido en mi autor favorito. En este año, me he leído nada más y nada menos que seis libros de este autor; y, aunque disfruto mucho su estilo, debo indicar que sí hay ciertas historias que no me han gustado, aunque por regla general, se me hace casi imposible despegarme de cualquiera de sus libros luego de empezados.

En fin, volviendo a Sycamore Row, es claro que los que ya somos fanáticos de Grisham lo vamos a disfrutar más, ya que es una secuela directa de Tiempo de Matar (en inglés A time to kill, que incluso fue llevada al cine) y además está situada antes de los acontecimientos del libro The Summons -La citación-, uno de los pocos libros de Grisham que me han aburrido. Es decir, hay una especie de Grishamverse, ahora que están tan de moda las sagas interelacionadas, con los libros A time to kill, Sycamore Row y, The Summons.

Sycamore Row sigue la historia del abogado Jack Brigance, quien de manera sorpresiva recibe en su estudio una carta del señor Seth Hubarth. Resulta que este buen señor Hubarth fue un tipo acaudalado que un día decidió cometer suicidio, ya que sufría demasiado de los dolores de un terrible cáncer que padecía. El asunto es que antes de fallecer dejó un testamento holográfico (hecho con su propio puño y letra, lo cual tiene validez en el derecho anglosajón), distribuyendo su enorme fortuna de más de veinte millones de dólares entre una iglesia local -5 %-, su desaparecido hermano a quien le dejó otro cinco por ciento y, el resto, a su ama de llaves Letitia Lang. El señor Hurbarth designó como ejecutor del testamento a Jack Brigance, pidiéndole en una carta hecha llegar post mortem al abogado, que haga todo lo posible para pelear por la validez del testamento.

La trama se desarrolla cuando los dos hijos del señor Hubarth impugnan por vía judicial el testamento, en donde hay que sumar a otros interesados en el proceso. No cuento más para no hacerles spoiler, tan solo decir que hay varios personajes interesantes en la novela, que tiene algo de humor y, sobre todo, mucha acción que se desarrolla en la sala de juzgado (para mí estos son los mejores momentos de Grisham).

Por ello, recomendado.

2.- Ensayos críticos sobre el COGEP. Tomo I, de Jorge Luis Mazón.

Gracias a las redes sociales conocí la gran labor de capacitación que realiza el abogado Jorge Luis Mazón, a quien no tengo el gusto de conocer en persona. En todo caso, esta obra constituye un gran aporte para el foro jurídico. En su momento ya traté sobre la misma, por lo que adjunto pego la reseña que hice.

https://alfredocuadros.com/2019/03/06/comentarios-sobre-el-libro-ensayos-criticos-sobre-el-cogep-de-jorge-luis-mazon/

3.- Oralidad y prueba en el COGEP. Osvaldo Gozaini.

Este es un libro que todo abogado litigante ecuatoriano debería leer. Aunque es un poco repetitivo sobre ciertos temas, constituye una gran contribución para quienes vivimos del derecho.

Por otra parte, el libro abarca muchas más cosas que los temas que se señalan en su título; en esta obra se explica muy bien la aplicación práctica de los principios de inmediación, concentración y oralidad en las respectivas audiencias de los diversos procedimientos del COGEP.

Un tema que me pareció muy interesante es cuando el autor Gozaini explica la evolución de la figura del juez dentro del proceso, lo que podemos resumir así:

  • El juez espectador –presente en el sistema escrito- que es aquel que tiene un papel pasivo durante el desarrollo del proceso; se limita a observar lo que las partes actúen para que, llegado el momento, emitir su decisión.
  • En otro extremo, el juez dictador, con fuerte actividad en los regímenes autoritarios, donde incluso (como lo relata por ejemplo el Dr. Jorge Zavala Baquerizo en su libro “El Proceso de Nuremberg”), se crearon jueces populares que tenían amplias discreciones para sustanciar el proceso e imponer sus sentencias.
  • Por último, tenemos lo que puede llamarse como un juez director, que es un “magistrado que potencia sus poderes de iniciativa y dirección. Respecto a la instrucción se confirma el papel activo que le toca asumir en el proceso, confiriéndole una amplia iniciativa en la verificación de los hechos relevantes para la solución del litigio, tal como le fue sometido a su conocimiento” (obra citada, página 61).

4.- The autobiography of Martin Luther King Jr., por… Martin Luther King Jr. y editado por Clayborne Carson.

Este libro no es en realidad una autobiografía. Es una recopilación en forma cronológica de casi todos los textos que a lo largo de su vida Martin Luther King Jr., escribió e incluso pronunció. Esta obra entraña un monumental trabajo del editor Clayborne Carson, quien tuvo que recoger desde cartas, pasando por publicaciones, discursos, para armar este libro que nos adentra en la forma de pensar del célebre activista norteamericano. En la parte introductoria incluso el editor señala que tuvo que realizar ciertos cambios a los textos originales para hacerlos más digeribles.

Si te interesa conocer un poco de la historia de Martin Luther King Jr., un personaje interesante, deben leer este libro. Aquí encontramos las impresiones de Luther King Jr. sobre las motivaciones de sus protestas pacíficas, sobre otros activistas como Nelson Mandela y Malcom X, además del relato en primera persona sobre los arrestos que tuvo que vivir y las amenazas y atentados contra su vida. Como suele ser común en este tipo de obras, se acompañan algunas fotografías de valor histórico.

5.- Move fast and break things. How Facebook, Google and Amazon cornered culture and Undermined Democracy, de Jonathan Taplin.

Jonathan Taplin tiene una hoja de vida laboral que llama mucho la atención. Es el director emérito de un laboratorio universitario norteamericano, además en el pasado se desempeñó como tour manager de Bob Dylan y ha sido productor de películas de Martin Scorsese.

En este libro, Taplin se dedica a describirnos -bajo su visión- cómo un grupo de emprendedores libertarios en la década de los noventas empezaron a forjar un nuevo camino para el internet, creando (de manera paradójica) auténticos monopolios para la música, películas, televisión y otras industrias del entretenimiento, obteniendo multimillonarias ganancias de paso, muchas veces a costa de la privacidad de los usuarios y empleando prácticas empresariales no muy transparentes. En este ensayo, incluso se ataca con muchísimos fundamentos aquella idea de que “la información quiere ser libre”, promulgada en su momento por el autor Stewart Brand.

Un libro para nada aburrido y sobre todo, para leerlo más de una vez y analizarlo poco a poco.

6.- Contraexamen de testigos, de Gonzalo Rua.

Práctico y útil para los abogados litigantes. Sobre este libro -y de ciertas técnicas especiales para el contrainterrogatorio ya dediqué una entrada previa, la cual la pongo a su consideración:

https://alfredocuadros.com/2019/11/11/las-tecnicas-del-looping-en-el-contrainterrogatorio-segun-lo-explica-gonzalo-rua/

7.- The Supreme Court. Landmark Decisions. 20 cases that changed America, de Tony Mauro.

Lo primero que hay que dejar en claro el autor de este libro no es abogado, sino un periodista que tiene varios años cubriendo la actividad de la Corte Suprema de los Estados Unidos de América. Por ello, creo que es necesario tener en cuenta que este libro no realiza análisis jurídicos de las decisiones judiciales, sino que se limita a transcribir pasajes de las sentencias escogidas por el autor.

A pesar de esto, el libro es una gran herramienta para quienes nos interesamos en conocer de los casos importantes desarrollados en la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos de América. El autor primero realiza -a manera de introducción- una breve historia sobre la corte y explica cómo funciona; además antes de presentar cada caso, realiza un resumen de los hechos que antecedieron a la decisión judicial, indicando incluso las visiones (ya sean conservadoras o más liberales) de los jueces, para entender sus respectivos votos y criterios, aunque en ciertos momentos hubo sorpresas sobre estas votaciones.

El autor además planta la idea del enorme poder que tienen los magistrados de la Corte Suprema norteamericana, mencionando de que sus decisiones pueden influir mucho en la sociedad, reflexionando que los presidentes van y vienen -lo mismo que los legisladores-; sin embargo, los jueces quedan.

Algo que siempre me ha llamado la atención sobre las sentencias de la Corte Suprema de los Estados Unidos, es la sencillez en las que están redactadas y explicadas. Aparte de esto, el autor de este libro me puso a pensar con otro tema: uno de los casos que se incluye es el que se dio cuando la Corte Suprema de hecho proclamó ganador de las elecciones presidenciales a George W. Bush en el año 2000. ¡Imagínense si en nuestro país la Corte Nacional hubiese hecho esto! Aquí, se menciona que a pesar de lo controversial del tema, al final, la sociedad avanzó, el propio candidato declarado perdedor, sin estar de acuerdo terminó aceptando el veredicto; incluso, cuando al magistrado Antonin Scalia -presidente de la corte- se le consultó sobre esta decisión, se limitó a decir “Get over it”, algo así, como “ya supérenlo”.

El libro recoge 20 casos importantes, de los cuales destaco: Marbury vs. Madison (control judicial de las leyes); New York Times vs. Sullivan (libertad de prensa, real malicia); Miranda vs. Arizona (derecho a consultar a un abogado); Bush vs. Gore (elecciones presidenciales enfocado como derecho al voto).

8.- Dark Nights Metal. Scott Snyder, Greg Capullo, Jonathan Glapion, FCO Plascencia.

Este es el comic que entró a la lista, ya que es lícito que busquemos lecturas para distraernos y dejar volar nuestra imaginación. Es un libro que aglutina varios cómics que fueron publicados a ritmo de uno por mes, que trata de una historia sobre Batman (mi personaje ficticio favorito), que además trae a toda la Liga de la Justicia luchando contra unos terribles enemigos: un equipo de Batmans que salieron de universos oscuros, que son una mezcla del hombre murciélago con otros personajes, siendo el más feroz el llamado The Batman who laughs, que es una combinación entre lo mejor de Batman y lo peor del Guasón, lo cual arroja como resultado un personaje aterrador y letal.

Si te gusta el género del cómic, aquí encontrarás una historia envolvente, unos dibujos extraordinarios y un final al estilo del gran detective. Recomendado.

9.- 12 Reglas para Vivir. Un antídoto al caos, de Jordan Peterson.

Hay ciertos libros que te pueden dar un golpe fuerte en la cara con lo que te dicen, sobre todo porque lo que dicen es cierto. Jordan Peterson hace esto con este libro. Utilizando ejemplos y analogías fáciles de seguir -y hasta algo cómicas-, Peterson nos lleva a explicar cada una de sus reglas, con humor y mucha crudeza en varios momentos. Un libro que puede ser aprovechado por cualquier persona.

En realidad tomaría demasiado espacio explicar cada una de las reglas -y ya estoy un poco agotado de escribir esta ambiciosa entrada, en la cual llevo casi dos horas-, por lo que me permito transcribir las reglas tal como el autor las ha titulado:

  • Enderézate y mantén los hombros hacia atrás.
  • Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti.
  • Traba amistad con aquellas personas que quieran lo mejor para ti.
  • No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes.
  • No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes.
  • Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden.
  • Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga.
  • Di la verdad, o por lo menos no mientas (Nota: como abogado litigante, me identifico con esto jajaja).
  • Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes.
  • A la hora de hablar, exprésate con precisión.
  • Deja en paz a los chavales que montan en monopatín.
  • Si te encuentras un gato por la calle, acarícialo.

Peterson se ha vuelto muy popular y en YouTube se encuentran muchos videos de las clases que imparte en aulas universitarias, además de conferencias, entrevistas y debates, en las que con una pasmosa frialdad casi siempre logra convencer a quienes se dirige.

En conclusión, libro entretenido, crudo, real y muy provechoso.

10.- (Al fin) Meditations, Marcus Aurelius.

Este libro lo he buscado muchísimo y por fin, en estas últimas vacaciones que tuve, pude adquirirlo en ese paraíso de librería que es Barnes & Noble.

Para quienes no lo sepan, este libro en verdad se trata de las anotaciones personales que realizaba el exemperador romano Marco Aurelio (quien vivió desde los años 121 hasta 180 después de Cristo), quien fuera seguidor y practicante de la filosofía estoica que tuvo entre otros importantes exponentes a Séneca y Heráclito. Por suerte el tiempo no ha borrado las enseñanzas de estos enormes individuos históricos.

Por ello, hay que tener en cuenta que es muy probable que Marco Aurelio no haya tenido la intención de publicar las anotaciones de su diario personal; esto puede explicar el motivo por el cual ciertos pasajes del libro resultan inentendibles, por más de que se los lean y se los vuelvan a leer. Sin perjuicio de esto, Marco Aurelio nos ofrece reflexiones muy profundas sobre la virtud moral, la responsabilidad para ejecutar nuestras labores, el trato al prójimo, la fortaleza interior, la manera de sobrellevar el dolor y los problemas, aceptar todo lo que nos da la vida, entre otras cosas.

No hay que olvidar que este libro contiene anotaciones realizadas por nada más ni nada menos que el hombre más poderoso del mundo en su momento (¡Marco Aurelio era el emperador de Roma!), las cuales obedecían a su forma de ver el mundo.

Este es uno de los libros que más citaré y seguro volveré a leer en el año 2020.

Gracias por la visita.