En memoria del abogado Whimper Ordóñez Castro.

Esta historia empieza más o menos en el año 1997. Cursaba si no me falla la memoria el quinto curso en el colegio San José La Salle. Era un día en el que a Guayaquil le tocó palpar los estragos de una fuerte -fortísima- lluvia propia del llamado “fenómeno de El Niño”. Fue un día atípico, las clases estaban suspendidas, los profesores conversaban entre ellos, los estudiantes sin recibir clases, mirábamos al cerro y veíamos cómo descendía gran cantidad de agua y lodo.

Como era evidente que no iba a ser un día normal, decidí que lo mejor era ir a ver a mi hermano que en aquella época (una vez más, si no me falla la memoria), estaba en lo que antes se llamaba cuarto grado de primaria, para regresarnos juntos a casa. Caminé por el patio que estaba inundado, llegué a su curso y le dije al profesor que me permita retirar a mi hermano Xavier. El profesor era Whimper Ordóñez Castro.

En ese momento, por mi mente de adolescente mutante, nunca se me cruzó la idea de que con el tiempo llegaría a entablar una relación de amistad con este profesor. Cuando estaba en mis primeros semestres de la facultad de Jurisprudencia, me enteré de que ese profesor se había graduado de abogado y le había pedido a mi papá dar sus primeros pasos como profesional del derecho en nuestro estudio jurídico.

Recuerdo que desde un inicio nos llevamos bien con el abogado Whimper, conversábamos y reflexionábamos sobre el ejercicio de la profesión. Mi papá le dio el consejo de que se dedique a la abogacía sin medias tintas; es decir, que deje a un lado definitivamente la enseñanza y que se lance con todo al libre ejercicio. No creo equivocarme al afirmar que los pininos del abogado Whimper como abogado los recorrió en el estudio jurídico Cuadros & Asociados.

Con el pasar de los años, el abogado Whimper tomó su propio camino, se independizó y, de ser el abogado joven e inexperto, se volvió primero un litigante responsable y serio, para llegar a ser un juez de garantías penales respetado por su ecuanimidad, sentido de la justicia y honestidad.

Hay dos lecciones que aprendí del abogado Whimper: la primera, esa intención de siempre superarse y prepararse, que lo llevó a convertirse en un gran juez; y, la segunda, es que a pesar de llegar a ese cargo, nunca cambió su esencia como persona. Siempre amable, siempre cortez, no solo con los conocidos, sino con todos los usuarios del sistema judicial (la gran cantidad de mensajes en redes sociales destacando esta cualidad del abogado Whimper dan fe de esto), lo cual no es algo menor, ya que he conocido varias personas que llegan a ocupar algún puesto público y han dado un giro enorme en su actitud y en su trato a conocidos y extraños.

Muchos recuerdos vienen a mi mente al escribir estas líneas. Por ejemplo, como me conoció muy joven, él se refirió a mí en todo momento como “Alfredito”, incluso tengo un mensaje en el celular de él hace pocos meses, en el que me escribió saludándome de esa forma; de mi parte, lo traté como “abogado Whimper”, por la consideración y el respeto que le guardé y le guardaré. Otro, fue cuando para un cumpleaños de mi papá se organizó -en clave de sorpresa-, una reunión con los colaboradores y casi todos los excolaboradores que pasaron por nuestro estudio. Fue una velada especial, llena de anécdotas y bromas, en donde alguien pidió que cada persona diera unas palabras al cumpleañero, por lo que unánimemente decidimos que el abogado Whimper organizara estas intervenciones en su calidad de juez, por lo que de manera jocosa iba “concediendo” la palabra a a cada pesona, como si de una audiencia se tratara, no permitiendo que alguien salga con aquello de “me ratifico en la exposición previa”.

La vida de mi amigo y colega se apagó ayer por el Covid-19. Es Inevitable pensar en lo mucho que se ha perdido. Creo que el abogado Whimper pudo haber escalado muy alto en la carrera judicial. La sociedad perdió a un gran juez, nosotros, extrañaremos al excelente ser humano.

Inevitable también es pensar en las circunstancias del contagio. ¿El Consejo de la Judicatura provee los medios de protección necesarios a los servidores? ¿A los usuarios? ¿Qué es lo que necesita el Consejo de la Judicatura, además de esta dura tragedia, para dar facilidad a todos para que se implemente ya la actividad judicial digital?

En fin, queda tan solo un profundo dolor. Que Dios tenga en su gloria al abogado Whimper y conceda fortaleza a su familia y seres queridos.

Hasta siempre abogado Whimper. Se despide su amigo”Alfredito”.

Gracias por la lectura.

3 comentarios en “En memoria del abogado Whimper Ordóñez Castro.

  1. Un abrazo cariñoso y solidario para Juvenal, Xavier y para ti

    Qué sentidas palabras, sin duda, esto es trascender, pero coincido contigo, no es posible que no se tome acción por el CJ.

    El otro día me llegó una “auto propaganda” del cuidado frente al COVID y yo, muy enojada, les respondí que cómo pretenden que el personal y los usuarios puedan lavarse las manos, si no hay agua, me preguntaron dónde ocurría eso y les dije Unidades Norte 1 y 2 y el Complejo en Samborondón, de lo que yo podía dar fe.

    Si me autorizas, quiero reenviar este blog tuyo a aquella persona del CJ

    Cem

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  2. Cada palabra hace eco de un pensamiento generalizado de quienes pudimos conocer y compartir con el Juez Whimper. En mis palabras, concluí diciendo que la humanidad pierde un gran ser humano. Son tantas palabras que podríamos dedicar al Dr. Whimper, sin embargo, ninguna podrá devolver a esa gran persona que perdimos. Gracias por este memorial.

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