Litigante, no te enfoques (solo) en ganar el caso.

Reconozco que el título de esta entrada no completa la idea de lo que quiero transmitir en esta oportunidad, por lo que admito que es una pequeña trampita para atraer la atención del lector. El título completo debería ser: Litigante, no te enfoques (solo) en ganar el caso, busca ser mejor.

La idea de esta entrada la desarrollo sobre una idea contenida en el libro “Hábitos atómitos. Un método sencillo y comprobado para desarrollar buenos hábitos y eliminar los malos”, de James Clear, el cual ya he comentado en mi blog (https://alfredocuadros.com/2021/12/17/habitos-atomicos-de-james-clear/ ), ya que me parece uno de los mejores libros no jurídicos que he leído en estos últimos años.

En el segundo capítulo del libro en mención, James Clear nos dice que los hábitos moldean nuestra identidad -y viceversa-. Aquí, habla en general de que una vez que adoptamos de manera permanente un hábito, resulta complicado deshacernos del mismo, por lo que se vuelve parte de nuestra personalidad, para bien o para mal.

Aquí viene lo interesante. El autor señala que para adoptar un hábito o, por contrario, trata de desterrarlo, debemos adoptar un proceso no orientado en lograr resultados, sino en uno basado en la identidad.

Me explicaré mejor.

Un proceso de cambio tomando como meta un resultado concreto, como por ejemplo, bajar diez libras, leer cincuenta libros al año, o, ganar un juicio. Esta visión -acorde con Clear-, no es la adecuada, ya que no hay sustento detrás que proporcione fuerza real a ese cambio que se quiere generar. En otras palabras, se quiere lograr una meta sin ni siquiera pensar en que para alcanzarla se requiere cambiar nuestra propia percepción.

En contraste, un cambio basado en la identidad busca lograr que ese cambio tenga como norte el tipo de persona que queremos ser, por lo que nuestra identidad surgirá de esos hábitos que queremos adoptar. Para seguir con los mismos ejemplos que están en el párrafo anterior serían: soy una persona saludable, soy un lector y, por último, soy un abogado que siempre se está actualizando en sus conocimientos.

El autor señala lo siguiente:

“Los resultados se tratan de lo que obtienes. Los procesos se tratan de lo que haces. La identidad trata de lo que crees”.

“La meta no es leer un libro, la meta es convertirse en lector.

La meta no es correr un maratón, la meta es convertirse en corredor.

La meta no es aprender a tocar un instrumento, la meta es convertirse en músico”.

Estas ideas la complemento con el sentido de la entrada: “la meta no es (solo) ganar el juicio, la meta es convertirnos en mejores litigantes”.

Por ello, no solo centremos nuestro esfuerzo y tiempo en una determinada victoria judicial, sino más bien, en pulir nuestras aptitudes profesionales, lo que será más provechoso y nos dará más réditos a largo plazo.

Gracias por la visita.

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