La (vergonzante) Segunda Enmienda y el derecho a portar armas.

Las imágenes del asesinato de los periodistas Alison Parker y Adam Ward en Estados Unidos de Norteamérica fueron tan impactantes y se difundieron con tal viralidad que no hace falta ahondar en tan doloroso suceso. Más allá de las justificaciones que realizara (y publicara en internet) el autor de este asesinato no puedo dejar de recordar la casi eterna discusión sobre el “derecho” de portar armas en el país del norte, interpretado y aplicado de manera tan alegre y extensiva a raíz de la Segunda Enmienda, cuyo texto es el siguiente:

“Siendo necesaria una milicia bien ordenada, para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

Por segunda ocasión en este blog recurro al excelente libro del Dr. Miguel Carbonell titulado Derechos Humanos: origen y desarrollo (Editorial Cevallos, Quito, año 2013), en donde se exponen valiosos comentarios sobre todas las enmiendas a la constitución norteamericana, esta vez para hacer un recuento de las implicaciones jurídicas, políticas y sociales que ha generado la interpretación de la enmienda.

De acuerdo con el citado tratadista, esta enmienda es de las menos desarrolladas a nivel doctrinario por los estudiosos norteamericanos, señalando como posible motivo de esta situación la calidad de vergonzante y embarazosa en la que ha devenido su aplicación concreta. Es que los datos que se citan en la obra en mención son contundentes: al “amparo” de la enmienda en el año 2003 según reportaje del diario El País existían 65 millones de armas entre la población estadounidense.

Es inevitable tratar este tema sin traer a colación a la National Rifle Association (NRA), agrupación que propugna el derecho a portar armas estirando de forma exponencial el sentido de la enmienda y, en palabras de Carbonell: “rechazando la posibilidad de que la posesión de casi cualquier arma pueda prohibirse por medio de la ley. No sorprende en este contexto, que en Estados Unidos se reporten cada año 130.000 heridos con arma de fuego y que sea uno de los países con mayor tasa de homicidios del mundo”. (Obra citada, página 275).

La NRA tuvo como principal vocero al actor Charlton Heston (1923-2008), quien llegó a decir que la única forma que le quiten su derecho a portar armas era que se lo arrebaten de sus “frías y muertas manos”, esto, ante la posibilidad que Al Gore –quien abogaba por la derogatoria de la enmienda- ganara la elección presidencial. Lo cierto es que la NRA posee un estimable influjo político, al punto de estar considerada dentro de las tres agrupaciones más poderosas (

http://www.timewarner.com/newsroom/press-releases/1999/11/15/fortune-releases-annual-survey-of-most-powerful-lobbying) debido a su influencia, con participación activa en creación de leyes, política y en el área judicial a través de patrocinios en determinados procesos.

Como bien lo señala Miguel Carbonell, una lección que nos proporciona la Segunda Enmienda es que aquello que pudo haber tenido algún sentido en el momento en que fue creado, deja de tenerlo con la evolución de las sociedades. Reflexión para nada superflua, lo cual me conduce a pensar en un tema relacionado que la legislación “a la carta” tiene ya sea a mediano o largo plazo un efecto negativo en la vida social. Por legislación a la carta me refiero a emitir normas pensando a corto plazo y con dedicatoria (sí, me refiero a la intención de nuestra “enmienda” para consagrar la reelección indefinida), o sobre todo cuando se expiden normas -incluso constitucionales- con conceptos que ni los propios legisladores lo tienen claro (como aquello del linchamiento mediático por pensar un caso), lo cual se presta a un millón de interpretaciones que van desde las más fundadas a las más arbitrarias.

En fin, para cerrar este blog solo me queda una vez más recomendar el libro del Dr. Carbonell y tratar de aportar, aunque sea en algo mínimo, a un debate sobre el cual espero termine triunfando la sensatez y la razón.

No encuentro mejor forma de terminar esta entrada que con las palabras de Gandhi “no hay caminos para hallar la paz. La paz es el camino”.

Gracias por la visita.

 

 

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4 respuestas a “La (vergonzante) Segunda Enmienda y el derecho a portar armas.

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