Cuatro lecciones para abogados de parte de Atticus Finch

Para los que no lo conocen, Atticus Finch es uno de los personajes principales de la novela Matando un ruiseñor (To kill a mockingbird en inglés) de la autora norteamericana Harper Lee (1926 -2016). Esta obra le valió el premio Pulitzer a la escritora y a la fecha es considerada todo un clásico de la literatura de los Estados Unidos de América.

La novela está ambientada en la década de los treinta y recoge los acontecimientos en un pueblo ficticio de Maycomb, situado en Alabama y está contada desde la perspectiva de una niña Jean Louise Finch, llamada “Scout”, a través de quien conocemos las incidencias del pueblo y además, la labor de su padre, el gran abogado Atticus Finch.

Tanto la novela como el personaje de Atticus Finch han recibido múltiples elogios, al punto de que muchos abogados lo han erigido como su referente para la práctica profesional. La “reputación” de Atticus se vio acrecentada gracias a la interpretación que realizara Gregory Peck en la película del mismo nombre, la cual le valió un Óscar; incluso el American Film Institute (AFI), en su listado de los 100 mejores héroes de la historia cinematográfica, situó a Atticus Finch en el primer lugar, por encima de Indiana Jones –del famosísimo Harrison Ford- y del James Bond de Sean Connery.

No voy a hacer un resumen de la novela, solo diré que una de las tramas principales tiene que ver con el injusto procesamiento penal de un hombre negro, acusado falsamente de abusar de una joven mujer blanca llamada Mayella Ewell. Atticus Finch fue el encargado de la defensa del procesado (Tom Robinson), lo cual le hizo ganarse varias enemistades y comentarios negativos que le repercutieron no solo a él sino además a sus hijos. Recordemos que la novela retrata la vida de un pequeño pueblo del sur de los EEUU, por lo que la temática del racismo está siempre latente en la historia.

Lo bueno fue que de ver la película, sobre todo de leer el libro, pude detectar que todos los abogados podemos aprender lecciones del buen Atticus, las cuales compartiré a continuación:

1.- En el contrainterrogatorio del testigo, nunca preguntes algo cuya respuesta no conoces.-

Harper Lee nos relata con detalle las incidencias del juicio contra Tom Robinson y se empieza a describir el contrainterrogatorio que Atticus estaba realizando al padre de la supuesta abusada, el señor Bob Ewell. Mientras Atticus realizaba las preguntas, notamos que perseguía objetivos concretos con las interrogantes que estaba planteando. En ese momento, la narradora Scout Finch nos dice –perdonen cualquier error en la traducción-: “Nunca, nunca, nunca preguntes al testigo en el contraexamen alguna pregunta sobre la cual no sabes la respuesta… Hazlo y en ocasiones obtendrás una respuesta que no quieres, una respuesta que puede dañar tu caso”.

Esta es una lección que la he aprendido por experiencias propias y ajenas, tanto buenas como malas. A pesar de que el contrainterrogatorio (o practicar la declaración de nuestro contendor o de un testigo hostil) es todo un arte muy amplio en sí mismo y que guarda gran trascendencia en el ejercicio de la profesión, he notado que muy pocos abogados están preparados para hacer un buen papel en estos actos.

Por ello, si no conoces lo que el declarante contestará, es preferible no hacer la pregunta. Por lo menos es mejor que el juez tenga la duda de algo que puede tumbar tu postura en el juicio, que dejarlo ciento por ciento seguro de esto, todo por hacer esa pregunta cuya respuesta era incierta.

Como toda regla, hay ciertas excepciones, la mayoría se dan cuando la respuesta –cualquiera que fuere- no nos perjudicará, o, cuando ya tengamos al declarante tan acorralado que sabemos que no tendrá otra opción que decir algo que ratifica nuestra historia y que, si a pesar de esto, declara lo contrario, sería inverosímil y lo desacreditaría sin remedio ante el juez; empero, estas situaciones no suelen darse muy a menudo, por lo que siempre hay que proceder con la precaución debida. Para conocer sobre el testimonio recomiendo leer y seguir al colega español Óscar Fernández León –lo encuentras en la tuitósfera como @oscarleon_abog-, quien ha realizado toda una obra sobre este tema (https://www.casadellibro.com/libro-arte-y-tecnica-del-interrogatorio/9788491356646/4865544 ); también sugiero leer el libro de F. Lee Bailey –afamado abogado norteamericano quien ha defendido casos de alto perfil y que integró el dream team que defendió a O.J. Simpson-, titulado en español “Cómo se ganan los juicios. El abogado litigante”, en sus capítulos diez y once.

Volviendo a la historia, lo cierto es que Atticus Finch había preparado una inteligente línea de preguntas para el padre de Mayella Ewell, llevándolo a admitir que era zurdo. Este detalle era vital para la tesis de defensa: Mayella presentó golpes en su rostro, alegándose que habían sido propinados por el acusado Tom Robinson; por la localización de las heridas se podía colegir que los golpes los había asestado alguien utilizando la mano izquierda; resulta que Tom Robinson a pesar de ser un hombre de fuerte contextura, por un accidente recogiendo algodón tenía inutilizado todo su brazo izquierdo; mientras que Bob Ewwll, padre Mayella era zurdo, sugiriéndose entonces que las heridas las había provocado el progenitor.

Todo esto me lleva al siguiente punto:

2.- Estudiar todos los detalles del caso.-

Para llegar a armar la estrategia de la defensa anotada en líneas anteriores, se infiere que Atticus Finch conocía a fondo los hechos del caso. Empecemos a enumerar solo algunos:

  • Tuvo que aprender la ubicación de las heridas en el rostro de la “víctima”, para establecer que habían sido resultado de un golpe de alguien que había usado su mano izquierda.
  • Esto debió notarlo del reporte que realizó el comisario.
  • Tuvo que investigar y determinar que el padre de la mujer que alegaba hacer sido abusada por Tom Robinson, era zurdo.
  • Se percató que Robinson no podía utilizar su brazo izquierdo.
  • Preparó un interrogatorio tanto para el comisario como del padre de Mayella, para hacer notar estas circunstancias ante el jurado.

Por ello, aunque suene cansino, todo lo que rodea al caso hay que investigarlo a fondo: los hechos, los argumentos que podemos utilizar (aquí entra la identificación de normas aplicables de todo rango; jurisprudencia; doctrina; e incluso, derecho comparado, entre otras).

3.- Constante lectura.-

Si eres abogado, si ya empezaste la carrera, o si piensas estudiar Derecho en la universidad, debes saber que siempre tienes que leer. No me bastan unas cuantas líneas para explicar lo sustancial que es la lectura para el abogado, solo decir, que tenemos que acostumbrarnos al menos a treinta minutos al día, por supuesto, en algo que nos sea de provecho, sin descartar que de vez en cuando se pueda leer algo para distraernos y dejar volar la imaginación (aquí entran desde las novelas de ficción, de humor, hasta cómics”).

En “Matando a un ruiseñor”, la pequeña Scout nos cuenta cómo su padre pasaba leyendo hasta altas horas de la noche, más aún cuando estaba preparando un juicio. En varias partes del libro se retrata a Atticus Finch leyendo ya sea revistas, libros o expedientes del caso, haciendo honor a este hábito que debemos tener siempre si queremos dedicarnos al ejercicio del Derecho.

4.- Integridad en el ejercicio de la profesión.-

Ni cien entradas en este blog me serían suficientes para hablar acerca de la integridad y la rectitud en esta profesión, que se suele prestar para que surjan varias “tentaciones” en el camino.

A pesar de que  Atticus Finch es ficticio, se ha convertido en un modelo a seguir para muchísimos abogados. Solo por citar dos casos muy significativos recuerdo que el jurista mexicano Miguel Carbonell en un tuit dijo que Atticus Finch era uno de sus héroes; y, el propio Barack Obama lo aludió en uno de sus discursos para referirse a él como el norteamericano con carácter ideal.

De las tantas virtudes que se describen sobre Atticus Finch resalto en este escrito una, la férrea voluntad de defender una causa que él sabe que es justa, a pesar de estar consciente que eso le atraerá problemas en su comunidad, con otras personas, incluso dentro de su propia familia. Esto es integridad, hacer lo correcto a pesar de que sea lo más difícil. Defender a Tom Robinson puso incluso en riesgo la vida del propio Atticus y la de su familia. En la trama del libro se habla de la valentía firme pero cortés, que tuvo Atticus cuando tuvo que hacer frente a un grupo de hombres que pretendía ajusticiar a su cliente, incluso tuvo que aguantar de una manera estoica un escupitajo de Bob Ewell, por haber evidenciado ante  todo el público que estaba presente en la sala del juzgado, que era él quien había golpeado a su hija y no el acusado Tom Robinson.

Por eso, los dejo con esta frase que Atticus le dirige a su hija cuando ella lo cuestionó acerca de porqué defendía a alguien de raza negra –lo que le valió el desdén de varias personas que le endosaron el calificativo de nigger-lover: (una vez más, disculpas por cualquier error en la traducción)

“pero antes de que pueda vivir con otros tipos, tengo que vivir conmigo mismo. La única cosa que no cumple con la regla de la mayoría es la conciencia de cada persona”.

Cuánta falta nos hace recordar y aplicar estas palabras, no solo para la profesión, sino para nuestra propia vida, sobre todo a la luz de varios acontecimientos que se han dado aquí en Ecuador y a nivel internacional.

Lo último que me queda es hacerles la recomendación para que lean “Matando a un ruiseñor”, en lo particular, encontré una novela llena de lecciones, ternura y hasta algo de humor, por lo que en verdad me apena no haberla leído mucho antes. Además, no tiene ningún desperdicio ver la película que la podemos encontrar en Netflix.

Luego de todo esto, solo me queda por decir a manera de consejo para todos los abogados: “Un poco menos de Harvey Specter y mucho más de Atticus Finch por favor”.

Gracias por la visita.

 

 

 

4 respuestas a “Cuatro lecciones para abogados de parte de Atticus Finch

  1. […] Ya he comentado lo provechoso de este libro en otra entrada en mi blog, por lo que volverlo a comentar sería redundante. Por ello mejor los invito a leer los comentarios sobre esta obra –y en especial sobre uno de sus personajes principales, el abogado Atticus  Finch- que publiqué en su momento aquí  https://alfredocuadros.com/2017/08/17/cuatro-lecciones-para-abogados-de-parte-de-atticus-finch/ […]

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  2. […] Ya he comentado lo provechoso de este libro en otra entrada en mi blog, por lo que volverlo a comentar sería redundante. Por ello mejor los invito a leer los comentarios sobre esta obra –y en especial sobre uno de sus personajes principales, el abogado Atticus  Finch- que publiqué en su momento aquí  https://alfredocuadros.com/2017/08/17/cuatro-lecciones-para-abogados-de-parte-de-atticus-finch/ […]

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