Abraham Lincoln, el litigante.

Cada vez que tengo la oportunidad de viajar a los Estados Unidos de América aprovecho para hacer una parada obligada en las librerías Barnes & Nobles y Books-A-Million (BAM!), las cuales cuentan con locales surtidos, inmensos y muy bien presentados, que son un paraíso para quienes disfrutamos de la lectura.

Entre los libros que adquirí en esta última visita está uno titulado Lincoln´s last Trial. The murder case that propelled him to the presidency (que puede traducirse sin mucho esfuerzo como “El último juicio de Lincoln. El caso de asesinato que lo propulsó a la presidencia”), cuyos autores son Dan Abrams y David Fisher. Como sugiere el título de la obra, se trata de una crónica del último juicio en el que actuó como abogado defensor Abraham Lincoln.

Buena parte del libro recoge transcripciones auténticas de este juicio en el que Lincoln participó como abogado defensor, lo cual me pareció bastante interesante, ya que me permitió como lector acceder a fuentes veraces sobre un caso real en el que participó un personaje que ha trascendido a su época.

Hago un breve resumen del caso:

  • El juicio se conoció como “El Estado de Illinois vs. Peachy Quinn Harrison”, el cual se llevó a efecto en 1859.
  • El asunto en cuestión fue que el acusado, Peachy Harrison en medio de una pelea hirió con un cuchillo a la víctima Greek Crafton. Luego de unos días de convalescencia, Crafton murió a causa de las heridas.
  • Ante esto, se presentaron cargos por asesinato en contra de Greek Crafton. El padre del acusado contrató los servicios de Abraham Lincoln quien junto con su codefensor, alegaron que el lamentable incidente fue resultado de una legítima defensa.

No contaré más por si acaso alguien quiere leer el libro y prefiere descubrir por sí mismo el desenlace del juicio -aunque creo es bastante obvio el lado por el cual se inclinó el jurado-.

En todo caso, el libro nos permite conocer una faceta que en lo personal había pasado por alto de Abraham Lincoln, esto es, su habilidad como litigante. Lincoln no solo fue un gran abogado, sino que en verdad se convirtió en un referente que enalteció a la profesión.

Pasaré a mencionar las cosas que más me llamaron la atención sobre lo indicado, ya que considero que a pesar de que han pasado algunos siglos desde la muerte de Lincoln, hay lecciones que podemos extraer que son aplicables hasta el día de hoy:

  • En algunos textos sobre filosofía he leído que una larga caminata es útil para poner en marcha nuestro cerebro. Lincoln era conocido por esto, al punto de que muchas veces llegaba a olvidar hacia dónde se dirigía mientras caminaba. Sin embargo, estos paseos no eran una forma de ocio, sino más bien, los utilizaba para pensar en las estrategias que ejecutaría en un juicio determinado.
  • Lincoln se sujetó siempre al más alto estándar de honestidad como persona y como abogado. Esto no solo ante los jueces, fiscales y contrincantes, sino que además como profesional nunca tomó un caso sin estar convencido de que su posición estaría al servicio de la justicia.
  • A pesar de que en esa época los alegatos finales ante el jurado no tenían límite de tiempo, Lincoln trataba de no exagerar en su relato sobre los hechos, acuñando esta frase: “Hago pocas afirmaciones, ya que si hago muchas, la contraparte puede hacer que las pruebe”. Como abogado litigante esta frase me parece genial, ya que es un recordatorio para ser concretos y concisos sobre todo en los hechos que narramos en nuestros actos de proposición, ya que si no tenemos soporte probatorio de todos, nos puede perjudicar al final.
  • Lincoln fue el responsable de lograr precedentes importantes a través de las actuaciones en los casos que patrocinó. En el libro se cuenta cómo Lincoln fue el pionero en demandar a una ciudad (se entiende que a su administración), por no mantener sus calles en buen estado, por lo que al darse un accidente que causó daño a un ciudadano, éste obtuvo una indemnización. También se le atribuye el establecimiento del concepto de que las compañías son responsables por los actos de sus empleados, mientras estén cumpliendo sus labores. No hay duda de que Lincoln logró esto gracias a su estudio y puesta en práctica de su habilidad en la profesión.
  • Lincoln fue un hábil contrainterrogador, siempre estudioso de todos los detalles necesarios para lograr desvirtuar un testimonio. En otra de sus defensas en otro juicio por asesinato, un testigo de la fiscalía afirmó que había presenciado el momento que causó el deceso de la víctima, a pesar de que era de noche y estaba oscuro, gracias a la luz de la luna llena. Luego de este aparente devastador testimonio, Lincoln empezó a contraexaminar al testigo con preguntas como “¿Pudo ver la pelea?”, “¿Exactamente dónde estaba parado usted?”, entre otras; poco a poco tendiendo su trampa, dejando sin espacio de salida al testigo. Luego de varias preguntas, Lincoln exhibió un almanaque del año en el que se dio el asesinato (1857) donde mostró que en la noche en cuestión la luna apenas se mostró en un poco más de un cuarto creciente, con lo cual estableció que: (1) el testigo no pudo haber visto lo sucedido, ya que no había suficiente iluminación natural; y, (2) que el testigo había mentido.
  • Por otro lado, Lincoln pasaba bastante tiempo estudiando el caso del adversario. Él afirmaba que revisaba cada ley, precedente, o circunstancia contraria más que su propia postura. Con esto, evitaba sorpresas en la sala de audiencias y muchas veces lo llevó a concluir que el contrario no tenía un caso tan fuerte como lo pensó en un primer momento.

En el libro hay muchas cosas más que por falta de espacio y tiempo las dejo fuera de esta entrada. Se hace además una especie de crónica sobre los inicios de la práctica profesional jurídica. Por ejemplo, se narra que los abogados en aquella época tenían que viajar grandes distancias a caballo para llegar a un determinado lugar donde se requerían sus servicios, o que los abogados se hospedaban en tabernas donde tenían que compartir cama y habitación. Otra cosa que me llamó la atención es que por cuanto no se contaba con muchos profesionales del derecho, un mismo abogado (como le pasó a Lincoln) podía desempeñarse en diferentes momentos y juicios tanto como litigante, defensor, fiscal o juez.

En fin, recomendadísimo el libro. Espero haber despertado su curiosidad por este enorme personaje que fue Abraham Lincoln.

Gracias por la lectura.

2 comentarios en “Abraham Lincoln, el litigante.

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