El libro de F. Lee Bailey sobre el juicio de O.J. Simpson (Parte I)

Uno de los libros que más esperé este año fue el titulado “The truth about the O.J. Simpson Trial, by the architect of the defense” (“La verdad sobre el juicio de O.J. Simpson, por el arquitecto de la defensa”), del abogado norteamericano F. Lee Bailey (+).

Ya he hablado sobre F. Lee Bailey en este blog (https://alfredocuadros.com/2018/03/16/reglas-para-el-contrainterrogatorio-propuestas-por-f-lee-bailey/ ), tan solo decir que fue un auténtico referente como abogado y litigante y, sin duda, marcó su huella sobre todo al dar consejos prácticos y útiles sobre el contraexamen de testigos.

Es por este motivo que tenía mucha expectativa por leer este libro, las cuales -reconozco- se cumplieron y con creces.

A lo largo de 26 capítulos, F. Lee Bailey reseña varios acontecimientos que sucedieron antes, durante y después del llamado “juicio del siglo”, en el que se acusó a O.J. Simpson de asesinar a su exesposa Nicole Brown y a un amigo de ella llamado Ron Goldman.

Como esta modesta entrada de blog no alcanza para hacer un resumen de toda la obra, aprovecho -eso sí-, para detenerme en uno de los capítulos más interesantes, en el que el autor explica los llamados “pilares de inocencia” (capítulo 5), esgrimidos por el famoso dream team de abogados que defendieron a Simpson.

Bailey explica primero que los pilares de inocencia representan las defensas afirmativas, que son aquellas que proporcionan evidencia destinada a contradecir la culpabilidad del acusado, señalando que hay que diferenciarlas de la evidencia mediante la cual se contradice la que presenta la fiscalía. Los pilares que armó la defensa de Simpson fueron cuatro: (1) línea temporal; (2) comportamiento; (3) declaración rendida por Simpson ante los agentes de policía; y, (4) falta de motivo.

Pasaré a resumir cada uno de estos pilares.

La línea temporal.

F. Lee Bailey menciona que suelen existir dos líneas de defensa que los defensores deben escoger: la línea de tiempo (timeline) o, la coartada única (single alibi). La línea de tiempo es una defensa compuesta, por cuanto se compone del testimonio enlazado de varias personas, con los que se busca probar que el acusado no pudo cometer el crimen, ya que todas estas personas dan fe de que el acusado estuvo en compañía de otras personas, muchas veces en distintos momentos, cuando se suscitó el delito. En cambio, la coartada única -a criterio de Bailey, más fuerte como argumento, aunque es más riesgosa-, se sustenta en la premisa de que una persona no puede estar en dos lugares a la vez y, por eso, si por ejemplo se puede probar que un acusado estuvo fuera del país cuando se perpetró la infracción, tiene la coartada perfecta para deslindar responsabilidad.

En el libro el autor relata cómo minuto a minuto los abogados erigieron una línea temporal de aquella fatídica noche en donde fueron asesinados Nicole Brown y Ron Goldman. Lo cierto es que el análisis detallado que consta en el libro es bastante convincente.

El comportamiento de O.J. Simpson antes y después de enterarse del asesinato.

En la noche del trágico suceso (12 de junio de 1994) Simpson tomó un vuelo nocturno a Chicago, para cumplir con un compromiso comercial. Según varios testigos a pesar de que llegaba tarde para tomar el vuelo, su comportamiento fue amable para con las personas que lo saludaban -no olvidemos que Simpson era una celebridad a pesar de estar retirado del deporte, salía en películas y gozaba de una gran popularidad-. Durante el vuelo de ida conversó con el capitán del vuelo y hasta firmó unos autógrafos. Luego de que se enteró de la muerte de su exesposa, según otros testigos, incluido el de la persona encargada de trasladarlo en Chicago, su comportamiento fue bastante errático y, a pesar de que recién había arribado a su hotel, pidió regresar inmediatamente a Los Ángeles en el vuelo más próximo.

En el vuelo de regreso, muchas personas vieron a un O.J. Simpson impaciente, ansioso, que usaba insistentemente el teléfono del avión. Como dato interesante, en el vuelo de regreso se encontraba un abogado especializado en patentes, el cual al ver inquieto a Simpson y notar que hablaba sobre cosas delicadas, tomó notas para registrar todo lo que estaba pasando, para luego hacerlas llegar tanto a la fiscalía como a la defensa.

En concreto, lo que alega Bailey es que si uno examina el comportamiento de Simpson antes del crimen, en ningún momento se denota que era el de alguien que tuvo planificado asesinar a su exesposa; y, en cambio, después de las noticias de la tragedia, su conducta varió de una manera notable. Todo lo cual es coherente con alguien que de repente se entera de una fuerte noticia.

La declaración de O.J. Simpson ante la policía.

Apenas O.J. Simpson llegó de Chicago, a su domicilio acudieron dos detectives quienes insistieron de entrada que los acompañe a rendir una declaración en la cual le harían varias preguntas (se entiende de que para este momento ya la policía lo consideraba como el principal sospechoso).

En el domicilio de Simpson lo esperaba su abogado Howard Weitzman -quien no formaría parte del grupo que lo defendió en el juicio penal-, quien le aconsejó que no declare ni conteste a las preguntas de los agentes a menos que él se encuentre presente. Los detectives fueron claros en indicar que no deseaban que Simpson esté asistido por un abogado.A pesar de la advertencia de su abogado, Simpson decidió declarar y someterse a un extenso interrogatorio de los detectives, como una muestra de que no tenía nada que esconder.

Acorde con F. Lee Bailey, la declaración de Simpson y, sobre todo, las respuestas que dio a los agentes, fueron impecables, tomando en cuenta que quienes lo interrogaron eran detectives con amplia experiencia. Todo lo que se dijo en esta declaración fue puesto en blanco y negro y además, entregado a la defensa de Simpson.

La primera pregunta que saltó en mi mente luego de leer esto fue, ¿Entonces, por qué no la usaron en el juicio? Pues, el juez que presidió el caso (Lance Ito), no permitió que se use ni la grabación ni la transcripción de este interrogatorio, por considerar que se trataba de hearsay (ya traté sobre esta figura en estas entradas https://alfredocuadros.com/2021/05/21/se-deberian-admitir-los-testimonios-referenciales/ y, https://alfredocuadros.com/2021/05/28/se-deberian-admitir-los-testimonios-referenciales-parte-ii/ ), ya que eran declaraciones realizadas fuera del tribunal, respecto de las cuales no había posibilidad de contradecir, por lo que el juez además resaltó que Simpson podía referirse a este interrogatorio si decidía declarar en el juicio.

Falta de motivo.

Durante el juicio de O.J. Simpson, la fiscalía trató de implantar en el jurado -y en el público en general, no olvidemos que este fue un juicio bastante mediático-, la teoría de que el susodicho mató a su exesposa por celos, pintándolo como una persona posesiva que no podía soportar que su expareja tuviese otros intereses románticos. Hay que recordar que salieron a la luz grabaciones de llamadas de auxilio que hizo Nicole Brown, en las que pedía ayuda ante agresiones de Simpson. Un antecedente bastante revelador era indiscutido: Nicole Brown acusó ante las autoridades a Simpson de agresión física, cargo que fue aceptado por este último llegando a declararse culpable.

Para de una u otra forma tumbar esto, F. Lee Bailey acude a otros dos sucesos que también son comprobables. El primero de estos se dio cuando Simpson un día fue a la casa de su exesposa y desde la entrada principal vio a ella y a su entonces pareja en una pose en la que parecía que ella estaba realizando un acto sexual, por lo que tan solo se retiró, para regresar al siguiente día y reprender a ambos ya que les dijo que cualquiera de sus hijos podía ver y que esperaba que fueran más cuidadosos. Lo cierto es que el señor que entonces era la pareja de Nicole Brown luego tuvo una relación cordial con Simpson y llegó a testificar ante el gran jurado, afirmando que Simpson nunca se portó agresivo o celoso con él. En el segundo suceso, un compañero de equipo de Simpson contrajo matrimonio y, luego de esto tuvo una aventura con Nicole Brown, por lo que, cuando Simpson se enteró, tan solo le dijo que Brown estaba soltera y ella podía hacer lo que quiera, sin embargo, él ya no debería hacer esas cosas ya que era un hombre casado.

El propósito de contar estas dos situaciones es para hacer ver que O.J. Simpson no había mostrado un patrón posesivo con Nicole Brown luego de su divorcio, con lo que se buscaba posicionar la versión de que Simpson no tenía un motivo para asesinar a se exesposa ni a Ron Goldman.

En fin, hay muchas otras cosas que me gustaría comentar del libro, por lo que espero pronto hacer una segunda parte.

Gracias por la lectura.

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